Política

Mezquindad

abril 01, 2020

En estos días, la diversidad de opiniones encontradas respecto de la pandemia del Covid-19 da la impresión de que el país está dividido. En cierto modo lo está. Parece que los partidos de oposición simplemente tienen el decidido propósito de sacar alguna raja del impacto que la crisis por la pandemia tiene sobre México.

Lo cierto es que hay un regateo digno de épocas menos emproblemadas. Los resultados de las decisiones tomadas por el gobierno parecen tener buenos efectos aun y cuando la curva de contagios se ha disparado casi en vertical. Razón por la cual el Consejo de Salubridad General extendió las medidas de aislamiento y distanciamiento social hasta finales de abril. Una decisión difícil de instrumentar, toda vez que ha quedado clarísimo que la mayoría de los mexicanos vive de lo que gana día a día. Encierro y apagón económico son mala combinación.

No es exagerado afirmar que el país vive una crisis muy severa. Los precios del petróleo se han precipitado de forma desastrosa, aunque se haya tomado la decisión de comprar un seguro en caso de la caída del precio del petróleo. Diputados de oposición regatean al gobierno el logro y reclaman que las medidas no se hayan tomado con dos semanas de antelación. Lo cierto es que si nos atenemos a lo que sucede en Europa y Estados Unidos, la aproximación al problema hecha por el gobierno mexicano es muy buena.

El país atraviesa por una emergencia nacional compleja. Literalmente. A la pandemia sigue el apagón económico que suma la caída en los precios del crudo, consecuencia de la baja demanda por el apagón económico mundial, y ambas se suman a una economía que no creció durante un año y la calificación a la baja de la deuda soberana del país.

Éstos sí que son tiempos de emergencia y unidad nacionales. Unidad que no desaparece los diferendos pero que los redimensiona. Esta crisis parece ser singular. Esto sí es una verdadera emergencia nacional, no como la guerra artificial creada por Felipe Calderón para justificarse en el poder con los costos conocidos por todos. El país vive circunstancias muy adversas con la caída drástica de los precios del crudo. En esto, sólo hay un tipo de solución posible: aquella basada en las relaciones colaborativas en beneficio del interés colectivo, no el interés privado y la suma cero que tanto se esforzaron para que lo creyeran los gobernados.