Política

Empleo y Coronavirus, difícil ecuación

marzo 29, 2020

Los primeros resultados de una encuesta que levanta Enrique Galván Ochoa, publicados ayer en La Jornada, revelan tanto la profundidad del problema producido por la pandemia de Covid-19, como un indeseable escenario que suponemos se replica en todo el mundo, especialmente agravado en aquellos países donde sus autoridades han decidido o, más bien, visto forzados a paralizar sus economías por el potencial daño masivo a la salud que representa la enfermedad.

En contrasentido con la estrategia de inmovilidad social y laboral –mandar a todo mundo a su casa para contener la curva de contagios y evitar saturar a los sistemas de salud pública que serían insuficientes, en cualquier caso, para atender una súbita propagación multitudinaria de enfermos–, los gobiernos entrampados en añejos problemas económicos provocados por gestiones anteriores corruptas e ineficientes y con enormes rezagos sociales, como es el caso de nuestro país, se encuentran en un grave dilema, pues detener algunas semanas la producción primaria y las demás actividades económicas como prestaciones de servicios, transporte y turismo, significa la pérdida masiva de empleos y el establecimiento de una aguda crisis económica de consecuencias imprevisibles.

Pero también no hacerlo, y con todo y tomar medidas extremas de reforzamiento de prácticas de higiene, precaución y de distancia social, significa exponer a miles de ciudadanos a riesgos enormes para la salud. Y aunque hay expertos que recomiendan continuar en la medida de lo posible con la vida económica de la manera más normal que se pueda, la circunstancia actual parece una ecuación sin solución, pues se ha calculado que en México, aquellos ciudadanos que viven al día y sobreviven en la informalidad difícilmente aguantarían más de dos semanas sin ingresos; es decir, alrededor del 60% de la economía nacional está anclada en la informalidad y frenarla representaría para seis de cada 10 mexicanos, quedarse sin ningún ingreso.

En ese dilema, entre paralizar la economía para contener la infección o continuar de la manera más cuidadosa posible con la actividad económica primaria, quedan en medio los trabajadores y empleados que mayoritariamente (71%) expresaron en la encuesta mencionada anteriormente su preocupación de que "empeore la economía"; el 19% aseguró temer por la eventual pérdida de su empleo y el 19% manifestó su temor al Coronavirus.

Como se ve, más allá del riesgo y miedo al contagio, se encuentra la preocupación ciudadana por su situación económica. De la manera como el gobierno pueda sortear el problema dependerá en gran medida el futuro inmediato del país.