Política

Falanges: Coronavirus: entre la paranoia y la pandemia

marzo 19, 2020

lmaury_cruz@hotmail.com

¿Cuáles son las implicaciones del coronavirus en México? La mutación o el surgimiento de un nuevo virus o bacteria que dañe la salud humana es un riesgo potencial para la salud personal y pública. Toda persona con un sistema inmunológico débil es propensa a contagiarse, a enfermarse y en ciertos casos termina en deceso. De unos casos puede escalar a una pandemia. La falta de una política salud pública eficaz, puede derivar en un problema de seguridad nacional.

El Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades establecen que un 2,3% de morbilidad del coronavirus covid-19 siendo las personas mayores de 80 años las que corren más riesgo, con un índice del 14,8%. De hecho las personas que padecen enfermedades autoinmunes, diabetes, cardiovasculares... pueden ser las más afectadas. Ni en China, ni en Europa se infectó toda la población, pues tomaron medidas sanitarias oportunas y en otros casos por ser personas con sistemas inmunológicos fuertes. Algunas cifras señalan que en mundo hay 8,000 de muertos por el coronavirus, pero en 2019 hubo en México más de 100 mil muertes asociadas a la diabetes, ¿estamos ante una paranoia social? No se trata de negar el problema del coronavirus, ni de caer en pánico. El coronavirus tiene implicaciones personales, sociales, económicas y políticas. Desde la política pública las últimas tres son las apremiantes.

Las implicaciones sociales del coronavirus son contradictorias entre: 1) Los que no les interesa y tienen un desdén por sí mismos, como se evidenció en el lleno de turistas en puertos como: Acapulco, Veracruz, Tuxpan... y 2) Los que presentan paranoia social, como se ve en compras de pánico en ciudades grandes y medianas. Se prevé que la paranoia social se agudice entre más tiempo pases y nos internemos en la cuarentena, dado la desinformación y falta de una estrategia de comunicación eficaz del gobierno federal.

Las implicaciones económicas del coronavirus son evidentes: las cadenas de producción se ven afectas, los motores de la fábrica del mundo, China, están detenidos; en el mejor de los casos están trabajando por debajo de sus niveles habituales, el turismo internacional presenta una baja notoria; las bolsas de valores prestan comportamientos negativos. En México presentamos un crecimiento económico del 0.01%, sin desarrollo de infraestructura estratégica, para este 18 de marzo la Bolsa mexicana cae 7%, el dólar se vendió hasta $24.11; la cosa empeora porque la mezcla mexicana de petróleo cae a precio de hace 18 años a 18.78 dólares por barril (tema no derivado de la pandemia, pero que golpea a las finanzas públicas) y los pronósticos de crecimiento económico oscila entre el más alto de 1.3 para Vectror Casa de Bolsa y el más bajo de -2.0 para Barclays Capital, el consenso del mercado es del 0.6%.

Las implicaciones políticas del coronavirus son la deslegitimación de las instituciones gubernamentales y del propio Ejecutivo Federal, derivando en mayor inestabilidad gubernamental; producto de la notoria impericia y falta de certeza en el manejo de esta contingencia. Es inadmisible que no esté instalado un gabinete de salud y que un subsecretario trate el problema en cuestión y el Secretario de Salud esté ausente. Es válido que en lo personal se crea o no que el coronavirus es una conspiración internacional de los conservadores, pero como Jefe de Estado las decisiones públicas no se basa en apreciaciones personales, ni en suponer que "los amuletos protectores son guardaespaldas".

Suponiendo, sin conceder, que el coronavirus sea más una paranoia social que una pandemia, ni siquiera esto se ha explicado. El problema es el mismo que se ha presentado desde hace 14 meses: no hay estrategia, sólo hay improvisaciones, notoria irresponsabilidad e impericia. Sea cual sea el desenlace de la situación, se bifurca en dos caras: 1) Si el Presidente tiene razón y el coronavirus es más una ficción que una realidad que requinte "un escapulario", y 2) Si el coronavirus es real. El efecto es el mismo: encono social contra el gobierno por irresponsabilidad, entramos en números negativos en la economía nacional, en lo político es una deslegitimidad gubernamental. El virus contra la 4T está en Palacio Nacional, la Presidencia presenta una enfermedad autoinmune, y ¿usted qué opina?...