Política

Miedo que enferma

marzo 18, 2020

Hace tiempo que las sociedades del post capitalismo neoliberal viven con miedo. El principio mismo de la "competitividad", del ser competitivo, hace que las personas vivan en "modo sobrevivencia". La mayoría de ellos, en los bordes de la intranquilidad, del malestar; pero pareciera que muchas personas se aperciben de ello y hacen por tomar formas distintas de estar. En principio, por hacerse el propósito de ver la realidad tal cual es, sin tamices ideológicos ni velos que enturbien la percepción del observador. Por lo tanto, por entender y aceptar la realidad tal cual es. Esto es, por fuera de las limitaciones del miedo. Lo que invariablemente tiene impactos positivos tanto en el entendimiento de las cosas como en el bienestar en razón de que, en la mayoría de los casos, el miedo se disuelve en el conocimiento y su entendimiento.

El miedo paraliza y fácilmente aprehende a sus víctimas. Sucede en la naturaleza cuando una presa se enfrenta a su depredador, sin posibilidad de escapatoria. Se someten, aceptan su suerte, o claman por gobiernos de mano dura que los proteja y haga que las cosas vuelvan a donde estaban.

Si las personas temen pueden manipularse. Pasó en la Segunda Guerra Mundial, pasó en Corea en 1953, en Vietnam en 1961, las torres gemelas, con ISIS y con una larga lista de ejemplos continuados durante muchas décadas. Someter constantemente a la población a la inducción de miedo disminuye la empatía entre personas y de estas con el entorno social y planetario. La asintonía ralentiza las defensas del organismo y esto facilita enormemente enfermar por contagio.

El miedo a la enfermedad engendra enfermedades, por extensión el miedo a la crisis provoca crisis. El miedo al miedo causa miedo. El miedo enferma.

Habrá que cuidarse, estar atentos y hacer caso a las recomendaciones de las autoridades. No hay mucho que hacer, evitar sentir el miedo y, desde luego, evitar difundirlo.

No son buenos tiempos, es verdad. La circunstancia parece conspirar contra la aspiración al bienestar de los mexicanos.

Es sustantivo atemperar el miedo, bajarlo, apaciguarnos y ayudar a que otros se apacigüen.

Hay otras formas de aprehender la realidad menos tensas, más amables, amorosas. De esas formas la realidad, las crisis, la pandemia, o cualquier mal son causa de ninguna separación. Puede no ser lo deseable pero está bien, el planeta se desintoxica al bajar las actividades contaminantes del sistema económico y eso ha dado un respiro que muestra que el planeta puede aún ser salvo.

Salir del círculo tramposo del miedo es revolucionario. No se trata de negarlo todo, sino de aceptarlo y aun así permanecer serenos.

Esa inteligencia conserva el ánimo y al sistema inmune. Orienta y da la serenidad necesaria para tomar decisiones personales y navegar en las decisiones colectivas necesarias hasta dar la vuelta a la contingencia. No se trata de aislarse del mundo ni de la información, sino de no permitir ser arrastrados por el pánico por entender que todo está mal. En efecto, lo está. O casi todo, pero lo sustantivo es que en medio de las crisis es cuando se aprecia la serenidad del liderazgo. Como ahora.