Política

Por amor al arte: polarización

marzo 10, 2020

En filosofía podemos analizar que toda discusión se encuentra reducido en dos supuestos: el ser y el deber ser.

Lo que planteemos siempre tendrá está forma de entenderlo, ya que hay personas que ven al mundo de forma objetiva y otros de forma subjetiva, y autoconciencias que defienden lo que se considera debe ser y aquellos que aguerridamente argumentan lo que consideran que es.

De esta manera podemos también analizar lo antagónico, y donde nos colocamos en bandos, ya sea de los héroes o de sus Némesis; en este apartado en épocas pasadas todos nos identificábamos con los héroes, pero en la actualidad ya la referencia cambio, y ahora es un fenómeno social identificarse con los villanos.

En esta nota no hará juicios de valor sobre si es válido o inválido, real o irreal, está bien o está mal, es bueno o malo, sólo nos concretaremos a establecer que cada ideología es respetable y que no nos conflictuaremos sobre la existencia de una verdad absoluta.

Ahora bien, es tiempo de analizar un nuevo paradigma en nuestro país.

Si encontramos en redes sociales y en las opiniones de los que integramos a México, sobre cómo los mexicanos nos dividimos referente a nuestro Presidente de la República Mexicana, podremos entender que está más allá del bien o del mal, de lo válido o inválido, de lo correcto o de lo incorrecto.

Debemos entender que el efecto que se ha generado en nuestro país es una verdadera polarización social sobre la actuación Presidencial y su gabinete.

A lo largo de mis columnas he ejercido mi derecho a la opinión, respetando la opinión de quien no comparte conmigo.

Pero sí es necesario establecer un punto de suma importancia para evitar la polarización de nuestro país y evitar su división.

Para esto entenderemos como polarización social, la tendencia a extremar opiniones quedando eliminados casi por completo los puntos medios.

Las causas de la polarización social, los autores León, Barriga, Méndez, entre otros, desde el año de 1998 nos brindan dos perspectivas en cuanto a los mecanismos de influencia mayoritaria, siendo:

A.- La perspectiva de Influencia o dependencia Normativa: donde el sujeto se da cuenta de que los otros integrantes del grupo se inclinan y tienen opiniones cercanas a una alternativa, y entonces como producto de la auto-evaluación de su comportamiento y opiniones en base al de los demás, termina extremando su postura en esa dirección. Dentro de esta encontramos de forma más específica:

Contagio Conductual: se basa en el modelaje y explica los fenómenos de comportamiento colectivo agresivo o simplemente desinhibido. Es necesaria una disposición de los sujetos a actuar y el miedo será quien no lo permita hasta que un modelo realice la conducta.

Adoctrinamiento: se corresponde con el conocido término lavado de cerebro; en éste uno posee el poder de influencia sobre el otro por lo que el individuo al observar que su entorno es totalmente contrario a él se ve obligado a cambiar su conducta y adaptarse a éste.

B.- Influencia o dependencia informativa: consiste en un proceso de persuasión mutua individuo-grupo, donde el cambio depende de los argumentos que favorecen determinada postura. La caracterizan fenómenos como:

Persuasión: es una forma de inferencia social por medio de la comunicación que depende de diversos factores relativos al emisor, el receptor, el mensaje y demás elementos del esquema comunicativo, tales como la credibilidad y atractivo del emisor, la aplicación del receptor con respecto al mensaje, esto es que a menor implicación del receptor, mayor influencia del emisor.

Entonces qué pasa con Carmen Aristegui, Lydia Cacho, Nora Patricia Jara, Sanjuana Martínez, Denise Maerker, Blanche Petrich, Marcela Turati, Denise Dresser, Brozo, Paola Rojas, Loret de Mola, Chumel Torres, entre otros; son comunicadores con persuasión, adoctrinamiento o contagio conductual, o sólo informan de forma neutral.

Lo importante no es mirar al emisor solamente, las presentes palabras buscan que usted que me lee se analice como el emisor, y así, cualquier mensaje que reciba lo entienda desde la polaridad de la que viene, hoy no le diré si está bien o mal el gobierno, cada uno será el propio valuador, busquemos en uno mismo y en los demás evitar a toda costa la polarización social.

Al fin y al cabo siempre hemos sobrevivido a los malos y los peores gobiernos, ésta no será la excepción, y si acaso se logra un verdadero cambio para bien, será más que genial; pero lo que sí debemos evitar es que nuestro país se divida, que se llegue a los extremos y que tengamos el día de mañana una crisis social por la división radical de nuestras ideas, de la percepción e interpretación que genere odio y distanciamiento nacional.

Hagamos juntos una verdadera transformación.

lic_jcor@hotmail.com

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