Política

Frenar la violencia contra la mujer

marzo 09, 2020

La marcha conmemorativa por el Día Internacional de la Mujer, celebrada ayer domingo, se convirtió en una sonora protesta y demanda por frenar la violencia de género, que dicho sea de paso, se constituye cada vez con mayor frecuencia como un fenómeno global que se extiende por todos los países, afectando a mujeres de todos los niveles sociales, culturales y económicos.

Por sus altas implicaciones sociales, el fenómeno supone un impacto de tal magnitud en la salud y bienestar de las víctimas que lo ha llevado a ser considerado como un problema de salud pública.

Ha habido intentos por frenarlo a partir de políticas sociales de sensibilización o prevención. Sin embargo, han sido poco eficaces y se han tomado otras medidas jurídico-legales que den respuesta, de forma integral, a situaciones extremas, aunque lamentablemente, con escasos resultados.

Según la ONU, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido abusos físicos o psicológicos. En Europa una de cada cinco ha sufrido violencia doméstica según la Unión Europea, cerca de 130 millones de niñas han sufrido mutilaciones sexuales y 2 millones más corren el riesgo de sufrir esas prácticas cada año. En Estados Unidos una mujer es golpeada cada 15 segundos y 700 mil son violadas cada año, según informe oficial de esa nación.

Como puede verse se trata de una situación que a nivel mundial se ha convertido en una "práctica común" y diversos estudios revelan que las víctimas de violencia doméstica no poseen características universales o rasgos de personalidad, aunque sí comparten una experiencia común de abuso condicionada, casi en todos los casos, por determinados factores de riesgo entre los que destacan el bajo nivel cultural y socioeconómico, el aislamiento social, la baja autoestima, la sumisión y dependencia, el embarazo, el desequilibrio de poder en la pareja o el consumo de alcohol o drogas.

También se ha establecido la correspondencia, como factor de riesgo, el haber sido testigo de violencia familiar en la niñez o en la adolescencia, que era el más claramente relacionado con ser una víctima de la violencia de género.

Más allá de estadísticas, el problema en nuestro país está asociado al crecimiento de la violencia que aunado a la actual crisis económica, la violencia contra las mujeres se ha incrementado de forma alarmante revela el informe "Feminicido e impunidad en México: un contexto de violencia estructural y generalizada", realizado por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y Católicas por el Derecho a Decidir.

Dicho documento señala que a pesar de ello, no se han implementado, tanto a nivel federal como local, las medidas integrales para erradicar la violencia de género. Por el contrario, la omisión generalizada por parte de las autoridades de los distintos niveles de gobierno parecen buscar su invisibilización, lejos de enfrentar y combatir sus causas.

En los últimos años se han tomado algunas acciones para atender la violencia contra las mujeres, tanto a nivel federal como en algunas entidades, pero la falta de coordinación interinstitucional y algunas lagunas en materia de política pública han evitado que puedan ser implementadas de manera efectiva.

En 2007, el Congreso adoptó un nuevo marco legal para garantizar el derecho a una vida libre de violencia y discriminación de las mujeres con la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), la cual, entre otras, buscaba enfrentar la grave situación de violencia en contra de las mujeres en México, expresada en su forma extrema del feminicidio. Empero, a 12 años de su entrada en vigor, su implementación y los mecanismos de protección previstos en la ley actualmente no garantizan la protección a la vida y la integridad de las féminas.