Política

FALANGES: La crisis de la gobernabilidad: Entre un frente social común contra la delincuencia y la fragmentación social

marzo 05, 2020

lmaury_cruz@hotmail.com

¿Cuál es el escenario de la delincuencia en México? El escenario público es por naturaleza político y competencia, no patrimonio partidario o gubernamental. Los grupos de presión social, los colectivos, la sociedad civil, los grupos políticos, de interés, las élites económicas y el poder fáctico, el gobierno, se articulan y entran en conflicto para imponer una agenda e intereses. Este escenario es diverso, complejo, contradictorio, con intereses contrapuestos. En él no gana el mejor necesariamente, sino el más hábil, que no en pocas ocasiones es el más tramposo. Lo público remite a alianzas, compromisos, intereses, traiciones, ingenuidades y oportunismos entre los actores de este escenario.

El escenario público, en México, presenta un clima y una percepción de la violencia delictiva en crecimiento. El gobierno, y en particular los Ejecutivos federal y locales, con excepción de gobiernos como el de Yucatán, han mostrado una notoria impericia en materia de seguridad pública, combate y prevención del delito. Hay más de 125 millones de mexicanos, en 2019 hubo 34,582 homicidios dolosos, y 1,006 feminicidios en 2019, aunados a secuestros, asaltos, robos... esto es grave, pero hubo 101,257 muertes asociadas a la diabetes en 2019 que es aún más grave y costoso, por ello es peor la diabetes que las muertes dolosas. Cabe preguntar: ¿si las muertes dolosas representan en México menos del 0.02% entonces hay una psicosis social del escenario de la delincuencia?

Se avecina para el final del primer trimestre de 2020 un punto de quiebre para los ejecutivos federal y locales, no por el aumento de los delitos sino por la impericia gubernamental. Las marchas feministas, de exigencia de seguridad, manifestaciones contra la impunidad, caminatas para la paz y justicia, las marchas contra los levantones, el abigeato y el cobro de piso, la marcha del próximo 8 de marzo, el paro del 9 marzo contra la violencia hacia las mujeres, son respuestas ante la descomposición social y la falta de gobernabilidad. El fondo es la crisis de las instituciones públicas y privadas. Esta crisis se enmarcan en 2 factores: 1) Problemas económicos y de pobreza que alcanza a la mitad de los mexicanos, y 2) Problemas de orden cultural en términos de soledades existenciales, que es la desvalorización de la persona humana con la pérdida de sentido. Esto se traduce en omisiones de cuidado y maltrato hacia los niños, violencia familiar, de género, acosos y delitos en las escuelas e incremento en la delincuencia en general.

La violencia delictiva y la inseguridad, no es una bandera exclusiva de algún actor público. Los feminicidios y las violencias de género que está en las agendas feministas no es propiedad de éstas. Son temas públicos, no son privados, ni monopolio de grupos. Cualquiera se puede sumar, ser oportunista y tomar esas banderas. Lo peor que hace un grupo es suponer ingenuamente que sus banderas son privadas, que en sus filas no hay infiltrados, detractores, que no habría oportunistas y mano negra. Lo que ocurrirá este 8 y 9 de marzo no es un asunto exclusivo de un colectivo, remite a la sumas de actores conscientes, oportunistas, inconscientes, es un síntoma de ingobernabilidad, no es un acto de conciencia ciudadana, sino hartazgo y sólo en unos casos hay conciencia desventurada.

El problema se agrava porque el Ejecutivo federal tiene políticas públicas erradas en materia de seguridad y economía, continúa con un discurso de campaña, no hay un discurso de Estado, es de corte maniqueo que enerva y agudiza la polarización social, es replicado por algunos funcionarios y colectivos afines y contrarios a López Obrador que generan mayor polarización identificables en falsos binomios: "chairos y fifís", "4T y conservadores," "el violador eres tú y la victima soy yo". Son falsos porque el delito, la violencia y la corrupción la padecen y la ejercen tanto hombres como mujeres; fifí y conservador no son sinónimos de delincuente ni de honesto, ser chairo y creer en la 4T no es garantía de no ser corrupto. Se agudiza aún más por la notoria indolencia e irresponsabilidad gubernamental al culpar al neoliberalismo de los feminicidios y de la delincuencia.

Las marchas y las consignas contra la criminalidad hasta hoy han sido inútiles. Pues la violencia va en aumento. De continuar la condición económica y la falta de eficiencia de las políticas públicas, el gobierno se confrontará más con la disidencia social, política y económica, y éstas crecerán. Se presenta el dilema de: 1) Se conforma un frente social común contra la delincuencia y presión unida ante los tres niveles de gobierno, el cual quizá sea endeble; o 2) Se fragmenta más a la sociedad, que es factible. El primer disyunto pone en jaque al Ejecutivo federal, cuestión somatizada en su enfado en Macuspana, Tabasco este 1º de Marzo. Es previsible que la disidencia interna y externa del gobierno y de MORENA incremente el encono para sacar ganancia política. Los grupos de interés estimularán las disidencias como ocurre con varios colectivos. En el segundo disyunto, los agentes sociales pierden fuerza, los movimientos se volverán más violentos y vandálicos. Los dos disyuntos desembocan en el mismo escenario: más ingobernabilidad, se agudiza la crisis de las instituciones, se merma la legitimidad gubernamental, mal para el gobierno peor para nosotros. Pues bien, ¿usted qué opina?...