Política

Apaciguarse

febrero 28, 2020

Desde hace unas semanas el mundo vive en una suerte de expectación por la evolución de una potencial pandemia derivada de un nuevo tipo de coronavirus. Medios informativos formales y redes sociales se esmeran cubrir y difundir la información que organismos multilaterales como la OMS, y algunas universidades tienen al respecto del comportamiento y evolución de una eventual pandemia. En algunos países europeos se han tomado decisiones sobre medidas que parecieran más bien frenéticas si nos atenemos a los contenidos de las informaciones gubernamentales. A la luz de los acontecimientos tales medidas parecen irracionales y frenéticas. Es el caso de la prohibición de un mega crucero turístico para atracar en varios puertos del Caribe, cosa que el gobierno mexicano condena y dará asilo y protección al buque turístico.

Hace tiempo también que las redes sociales se saturan de informaciones desalentadoras: en enero de este año 320 mujeres mexicanas perdieron la vida violentamente; el ex gobernador Fidel Herrera convinieron en ocultar la violación tumultuaria por la soldadesca de Ernestina Asencio, la magnitud del daño causado a la nación durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto es abrumadora. Lo cierto es para el Consejo Nacional de Investigación Italiano las medidas de emergencia tomadas internacionalmente son frenéticas, irracionales y completamente injustificadas toda vez que la infección, según los datos epidemiológicos disponibles sobre decenas de miles de casos, "provoca síntomas leves/moderados (una especie de gripe) en el 80-90% de los casos. En el 10-15% de los casos, puede desarrollarse una neumonía, cuyo curso es, sin embargo, benigno en la mayoría de los casos. Se estima que sólo el 4% de los pacientes requieren hospitalización en cuidados intensivos".

Habría que preguntar entonces ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades mundiales de la salud se esfuerzan por difundir miedo, lo que ha provocado en varios lugares un verdadero estado de excepción, con graves limitaciones de los movimientos y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y de trabajo en regiones enteras.

Las decisiones de varios gobiernos aprobando estados de emergencia por razones de salud y "seguridad pública" es tan vaga e indeterminada permitirá extender rápidamente el estado de excepción a otras regiones europeas o asiáticas por la simple razón de que es casi imposible que otros casos no se produzcan en otras partes. Basta ver las graves restricciones a la libertad previstas por varios países europeos: a) prohibición de expulsión del municipio o zona afectada por parte de todos los individuos presentes en cualquier caso en el municipio o zona; b) prohibición de acceso externo al municipio o zona en cuestión; c) suspensión de eventos o iniciativas de cualquier tipo, actos y toda forma de reunión en un lugar público o privado, incluidos los de carácter cultural, recreativo, deportivo y religioso, aunque se celebren en lugares cerrados y abiertos al público; d) suspensión de los servicios de educación para niños y escuelas de todos los niveles y grados, así como de la asistencia a actividades escolares y de educación superior, excepto las actividades de educación a distancia; e) suspensión de los servicios al público de museos y otras instituciones y lugares culturales a que se refiere el artículo 101 del Código del Patrimonio Cultural y del Paisaje, según lo dispuesto en el Decreto Legislativo 22 de enero de 2004, n. 42, así como la eficacia de las disposiciones reglamentarias sobre el acceso libre e irrestricto a esas instituciones y lugares; f) suspensión de todos los viajes educativos, tanto en Italia como en el extranjero; g) suspensión de los procedimientos de quiebra y de las actividades de las oficinas públicas, sin perjuicio de la prestación de los servicios esenciales y de los servicios públicos; h) aplicación de la medida de cuarentena con vigilancia activa entre las personas que hayan estado en estrecho contacto con casos confirmados de enfermedades infecciosas generalizadas.

Hay una completa desproporción en las reacciones frente a lo que algunas instituciones académicas de investigación europeas, la italiana, por ejemplo, CNR es una mera gripe normal, no muy diferente de las que se repiten cada año, es sorprendente. Parecería que, habiendo agotado el terrorismo como causa de las medidas excepcionales, la invención de una epidemia puede ofrecer el pretexto ideal para extenderlas más allá de todos los límites. Ahora, éste estado de miedo inducido se ha extendido en los últimos años en la conciencia colectiva; esto aumenta la reproducción de estados de miedo compartido, a los que la epidemia vuelve a ofrecer una razón de ser. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla. Son tiempos de apaciguarse, de mantenerse calmos y observantes. La inducción del miedo, lo sabemos, es una forma pueril pero efectiva de control social.