Política

Paro y continuidad

febrero 26, 2020

El paro al que se convoca el próximo 9 de marzo a las mujeres del país acusa ya sus primeros impactos, no sólo por el tamaño de la convocatoria al que se sumarán muchas mujeres notables por su participación en distintas esferas de la vida pública nacional, sino por el impacto que tendrá en la economía. Es previsible, pero sobre todo deseable, poner toda la atención en los escenarios que vayan a presentarse porque la ausencia de las mujeres de las actividades productivas del país es determinante pero no visible. Esto, como consecuencia de los hábitos comunicacionales del patriarcado.

Los resultados pueden ir mucho más allá de la violencia letal que se denuncia, también impactará en la violencia inercial del sistema patriarcal contra las mujeres.

Las cámaras empresariales prevén un impacto económico sustantivo y las rutinas diarias de la convivencia habrán de alterarse por el eje. Bien por ello, ésa es la idea.

Puestos en tal perspectiva, y aquilatados los resultados del paro, es deseable que la fuerza del músculo mujeril continúe en el cese también de las violencias legales y políticas con que se les escamotean sus derechos consistentemente sobre bases diarias. El derecho a la reproducción elegida, el derecho completo sobre su cuerpo sin la censura gazmoña de las buenas conciencias incapaces de discernir entre los imperativos de la salud pública y sus exigencias moral-religiosas personales.

Es el caso de la interrupción legal del embarazo. Ésta fue aprobada primero en la Ciudad de México (2007), en Oaxaca se logró su despenalización apenas en 2019. En el resto de los estados del país, se ha avanzado poco o nada en esta materia, pues sigue prohibida o únicamente se puede acceder a esta posibilidad bajo ciertas condiciones. Así es en Veracruz, luego de la desastrosa votación que tuvo lugar el año pasado.

La movilización creará las condiciones para lograr mejores probabilidades de un consenso y legislar para que en todo el país las mujeres tengan derecho a interrumpir un embarazo no deseado.

En cualquier caso, es claro que urge que la educación sobre el tema sea formalizada en los programas educativos de todos los niveles.