Política

FALANGES: Estado, violencia y delincuencia: elementos para el diagnóstico de la descomposición social

febrero 24, 2020

lmaury_cruz@hotmail.com

¿Cuál es la condición actual de la violencia en México? En la actualidad con gran frecuencia hay un uso maniqueo, de cliché, del término "violencia", empleado tanto en los discursos políticos como ciudadanos. La violencia es un hecho común, no por ello normal. Se confunde con vejación o delito, lo cual es incorrecto. No se trata de normalizar todo tipo de violencia. La violencia es el uso recurrente de la fuerza/poder en relación de una institución o a una persona respecto a un tercero. Hay violencia sobre sí mismo, tema que no se aborda.

La forma de ejercer la violencia es: 1) Ilegal e ilegítima, pudiendo ser un delito en particular, como en los casos de abusos de autoridad, de violación de derechos humanos, de homicidios... 2) legal y legítima, como ocurre en el uso de las facultades de las instituciones del Estado de acuerdo al marco jurídico, de allí la noción de Weber del Estado como monopolio de la violencia legal, el uso del poder y de la fuerza en la competencia limpia entre entes económicos o deportistas, o la legítima defensa...

En 2019 se registraron 34 mil 582 homicidios dolosos y hubo un registro de mil seis feminicidios de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La delincuencia es un problema grave y en aumento, estamos frente al fracaso institucional de políticas públicas del Estado contra la delincuencia y en particular contra la violencia homicida/feminicida, la cual se enmarca en: 1) La condiciones de pobreza, en México, es casi el 50% de la población. Evidentemente de ser pobre no se sigue de forma necesaria ser delincuente, pues hay delincuentes de cuello blanco. Pero una persona en condiciones de pobreza tiene mayores necesidades no satisfechas como: alimentación, vestido, salud, educación, trabajo digno, vivienda propia. Cuando la necesidad aprieta se pasa de la tristeza a la ira, y la ira es fuente de violencia familiar, de género, de adicciones que son bases para la incubación de la delincuencia, por ello no es extraño que en zonas, comunidades y colonias marginadas los índices de delincuencia y la inseguridad sea mayor que en las más favorecidas. Aunque también hay delitos en colonias ricas.

2) El 50% de la población económicamente activa está en el mercado informal, sin seguridad social y sin prestaciones de ley, este factor se encuentra vinculado con el anterior. Esto remite a los trabajadores, no a los patrones, de la economía informal, con frecuencia son trabajadores explotados, lo cual conlleva que lo ganado, dinero, sea insuficiente para satisfacer las necesidades de una vida digna, aunado a estos son extorsionados por autoridades con moches y por delincuentes, por ejemplo con cobro de piso, todo ello para dejarlos trabajar lo cual merma aún más sus precarias ganancias. Así, se genera un sentimiento de ira, "Mucho trabajo para tan poco dinero"; con ello se amasa la envidia, el descontento y la ira, que se traduce en violencia familiar y social, con ello se fomenta una venganza ciega, un ingrediente para la violencia social en términos delictivos.

3) La desintegración familiar, omisiones de cuidado y de amor de las madres y padres de familia, tiene elementos que la conforma como: los problemas económicos de los padres y madres; hijos, maternidades y paternidades no deseadas; todo esto deriva en hijos en estado de indefensión, sujetos a la violencia familiar, en soledades existenciales, que se manifiesta en la violencia escolar, las pandillas. Estas niñas, niños, jóvenes son presa fácil para la delincuencia organizada convirtiéndose, en algunos casos, en "recursos desechables" a cambio de dinero o se convierten en imitadores de "delincuentes exitosos", esto es un círculo vicioso. Es irresponsable e ingenuo suponer que esto es un simple problema de la crianza, tampoco es verdad que todo joven pobre es delincuente.

4). La ausencia de políticas de proximidad social es notoria. Esta no radica en dar dinero. No hay un sistema para generar entornos públicos sanos y funcionales donde niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, tanto en lo individual como en lo familiar, pueda desarrollar actividades de recreación e integración social en entornos seguros. No es sólo un tema policial, sino un problema de seguridad social, los espacios públicos dignos, previsión del delito y fortalecimiento del estado de derecho.

5) La violación del estado de derecho es impunidad, por la falta de pericia y corrupción en los sistemas de seguridad pública, en los de procuración de justicia que se traduce en deficiente impartición de justicia, aunado a los problemas de falta de capacitación y corrupción de los juzgadores, entre otros. Empero, hay juzgadores, personal de las fiscalías y policiales honestos y comprometidos con su labor. El problema está cuando no hay carrera judicial, policial, pericial aunado a la corrupción, esto desalienta la denuncia, generándose otro círculo vicioso.

La condición actual de la violencia ilegal e ilegítima en México remite a estos cinco factores siendo elementos constitutivos de la descomposición social por la que atravesamos, los datos estadísticos de homicidios y feminicidios son la punta del iceberg. La delincuencia inicia con problemas económicos, entornos sociales, familiares y públicos disfuncionales con abusos y delitos menores que van creciendo en cantidad y gravedad. Se transita de las violencias no graves de género, a lesiones, robos, extorsiones, violaciones, secuestros y termina con la muerte dolosa de adultos y niños...

El incremento de la violencia tiene varios factores, sólo se enunciaron algunos factores, pero son necesarios. Estos cinco factores que son círculos viciosos y en su conjunto constituyen la actual de descomposición social. Esto supone un reto para el Estado y los gobiernos de los tres niveles, para los tres poderes, se requiere de un diseño institucional con estrategias y acciones integrales que reviertan los cinco círculos viciosos. Pero con frecuencia esto no está contemplado y ni comprendido por los gobernantes, aunado a esto se atraviesa por una recesión (0.01% de crecimiento económico) y por una insuficiencia presupuestaria para hacer frente a los problemas citados. De continuar la actual circunstancia el panorama se torna muy complicado, la descomposición social se agudizará y ampliará, las demandas sociales se incrementarán, el Gobierno federal está llegando a su fase de implosión. Surge la pregunta como: ¿Cómo enfrentar estas realidades como gobierno, como sociedad y como individuo? Lo peor que podemos hacer es negar la realidad, sobreestimarla, no ser solidarios e indolentes ante esta catástrofe de instituciones. En fin ¿usted qué opina?...