Sociedad y Justicia

En carta abierta, el Episcopado Mexicano repudia la violencia en contra de la mujer

febrero 24, 2020

Los abusos sexuales, asesinatos de menores de edad y feminicidios en México representan una realidad que se debe enfrentar como una "auténtica emergencia educativa", y para resolver esta "crisis de humanidad" se necesita la participación de instituciones educativas, familias, medio de comunicación e iglesias, puntualizaron los obispos que integran la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Este domingo, los obispos de México enviaron una carta a la opinión pública a raíz de recientes feminicidios, con el título "Educar en la paz, urgencia nacional", firmado por el arzobispo de Monterrey y presidente de la CEM, Rogelio Cabrera López, y el arzobispo de Morelia y vicepresidente de la CEM; Carlos Garfias Merlos.

La carta refiere que finales del año 2019 se registraron 1006 víctimas de feminicidio, y en este contexto de violencia no son extrañas las protestas públicas, por lo que dicen unirse al dolor generado por la violencia contra la mujer, "que se ha expresado en un nuevo y agresivo rostro visible ante nuestros ojos, en una forma tan cruel que genera desconcierto, dolor, amargura, tristeza, llanto, indignación, impotencia y deseos de venganza". Señala que toda acción social, económica y política tienen que transformarse en eje central del bienestar, antes que en ideologías, discursos o estadísticas.

"Todos somos corresponsables para resolver la crisis de humanidad que enfrentamos: la familia, la escuela, los medios de comunicación, las iglesias, entre otros, somos actores sociales en la misión de forjar una cultura de esperanza y de paz".

También la misiva contiene la firma del obispo auxiliar de Monterrey y secretario general de la CEM, Alfonso G. Miranda Guardiola; del obispo de Cuautitlán y responsable de la Dimensión de Fe y Compromiso Social de la CEM, Guillermo Ortiz Mondragón, y del obispo de Irapuato y responsable de Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM, Enrique Díaz Díaz.

Agrega que "esta realidad nos hace enfrentar una auténtica emergencia educativa pues hemos perdido los referentes básicos de la convivencia humana: la verdad, la bondad y la belleza".

Señala que en México hay una visión estrecha de la educación, pues suele reducirse al marco de la institución escolar y, sin negar la importancia de las aulas, no es suficiente: "Reconocemos la necesidad de una base educativa que implique la vida familiar; la indispensable instrucción sobre ciencias, con conciencia de que las disciplinas que se presentan en las escuelas no sustituyen la educación que la familia puede dar".

Los obispos inician esta carta al hacer referencia al "brutal asesinato de la joven Ingrid y de la pequeña Fátima, así como las muertes de una bebé llamada Karol y de Mayte Viridiana Aguilar, son crímenes que por su brutalidad nos han dejado perplejos y nos han llenado de dolor y tristeza. A sus papás, familiares, maestros y compañeros, nuestro consuelo y fortaleza, nuestra cercanía y aliento".

Por ello, refiere la carta "Ante esta realidad, los obispos de México levantamos la voz, para dar palabra al dolor y a todos los afectados por él, pues el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe, y deseamos ubicarnos desde la fe para que ofrezcamos presencia en palabras, diálogo y encuentro para abrirnos a la compasión".

Agrega que "El grito de dolor de las víctimas de las violencias clama al cielo por justicia. Los cristianos no podemos permanecer indiferentes".

Destaca que la indispensable instrucción sobre las ciencias, con la conciencia de que las disciplinas que se presentan en las escuelas, no pueden sustituir la educación que la familia puede dar. La urgencia de justicia, paz y misericordia tiene que traducirse en estilos de vida y de desarrollo humano que posibiliten una vida digna para todos.

Refiere que la Iglesia Católica en México, se compromete a impulsar la primera infancia como un urgente desafío para procurar, además de su protección, también su desarrollo humano, integral y solidario.

"Confirmamos nuestro compromiso para hacerlo de manera más acelerada y seria, buscando garantizar que los niños y niñas, adolescentes, así como jóvenes mexicanos vivan con la mayor dignidad y calidad de vida".

"También nos comprometemos a llevar nuestros Centros de Escucha y nuestros Centros de Atención a personas adictas para ofrecer atención a las víctimas de las violencias a cada rincón del país, y ofrecer un esfuerzo por colaborar a restablecer el tejido social, hoy tan dañado, reconstruyendo a las personas y reconstruyendo la integración dentro de nuestra sociedad".

Finalmente hace un llamado a todos los creyentes y personas de buena voluntad para poner lo que "está en nuestras manos e impedir que crezca y se extienda más la violencia, de manera muy especial les invitamos a todos a respetar a las mujeres y reconocer el derecho que ellas tienen, de promover su dignidad, garantizando su libertad e integridad en nuestra sociedad".