Política

Ejes de Sedesol: combate a pobreza y a la corrupción

febrero 23, 2020

Los efectos del cambio climático en Veracruz comienzan a demandar nuevas formas del combate a la pobreza extrema –en una entidad en la que hay más de millón y medio de personas bajo ese umbral– por lo que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), además de continuar con sus medidas convencionales, pondrá en marcha programas pilotos de creación de plantas potabilizadoras comunales, entrega de contenedores para acumular agua pluvial y acompañamiento a las distintas acciones que en 2019 beneficiaron a casi un cuarto de millón de personas en 159 municipios veracruzanos.

El secretario de Desarrollo Social, Guillermo Fernández Sánchez, dijo también que la nueva forma de apoyar a los grupos marginados pasa por ir a las comunidades para que las acciones lleguen directamente a la gente sin intermediarios. Dijo que, a diferencia de otras administraciones en las que no existía ningún programa de acción, ahora se creó un Plan Estatal de Desarrollo que pretende detonar la economía local y familiar, y olvidarse de la entrega de despensas, puesto que éstas sólo se usaban como recurso en tiempos electorales.

Tulio Moreno Reyes: ¿En que se sustenta la inversión estatal y federal en materia social?

Guillermo Fernández Sánchez: En el combate a la pobreza que va de la mano con el combate a la corrupción. Los ejes centrales son los programas sociales para detonar la economía familiar y local. El presupuesto 2019 de 128 mdp para diversos programas dio buenos resultados. De 100 por ciento del presupuesto, 99.7 por ciento se entregó directamente a los beneficiarios sin intermediarios. Fuimos a buscar a la gente en todos los rincones del estado, sobre todo en zonas más desfavorables, zonas serranas, rurales e indígenas y se les llevó el catálogo de programas que proporciona la Sedesol.

TMR: ¿Veracruz sigue siendo uno de los estados más pobres del país?

GFS: El rezago no sólo es estadístico, es real y se ve en la actualización bianual de dichos índices que reflejan un estancamiento. Hay malos números, hay mucha pobreza y extrema pobreza: más de millón y medio de personas. Este año que pasó atendimos un cuarto de millones de personas y acciones en 159 municipios, pero falta mucho por hacer. No es suficiente porque lo ideal es atender a todos en un sexenio. Con estos municipios y el presupuesto, podremos tener un avance significativo. Antes se daban puros números negativos. Queremos modificar la tendencia y que ésta disminuya en lugar de aumentar. La idea es revertir la tendencia para que en seis años le bajemos a los indicadores.

TMRs: ¿Hace falta un mayor presupuesto?

GFS: Los presupuestos actuales no se pueden aumentar porque hay otras prioridades como educación, salud, carreteras. De los problemas que atiende la Sedesol, estamos haciendo esfuerzo transversal con las secretarías y la federación. Y si bien lo autorizado no es el ideal, con mejores vínculos con la federación, organismos nacionales e internacionales para conseguir fondos adicionales, esperamos incidir significativamente y mostrar con hechos cómo se pudo mejorar la curva negativa.

TMR: En todos los gobiernos, la estrategia antipobreza se sustentó en entregar despensas. ¿Cuál será la diferencia de lo que hacen ustedes?

GFS: El diagnóstico que hice es que la Sedesol no tenía programa social como tal: combate a la pobreza, fomento a la producción, etcétera. El personal contratado se dedicaba a entregar despensas, que dicho sea de paso, ni siquiera eran de la Sedesol, provenían del DIF y otras dependencias.

Este ejército se dedicaba a repartir despensas y simultáneamente realizaban labor y trabajo electorero. Por eso creamos el Plan Veracruzano de Desarrollo y de ahí la estrategia Sembremos Bienestar Común, lo que nos permite diagnosticar y encuestar, confirmando los rezagos y ubicación física de las personas en pobreza, porque de hecho, no existían padrones por lo que tuvimos que crearlos.

De ahí salieron otros programas sociales como Mujeres Emprendedoras, Unidos hacia la Autosuficiencia Alimentaria, entre otros. Por ello, los 128 mdp del año pasado se aplicaron en apoyos de 5 mil pesos, que se convirtieron en emprendimientos. Cuando regresamos a las comunidades nos dimos cuenta que con eso, las mujeres viven el proyecto porque tienen buenos resultados: crían animales, realizan textiles, bordan, etcétera. La gente está contenta de tener trabajo y recibir apoyo pues tienen siembras de traspatio, producción de huevo y gallinas.

TMR: ¿Esto supone algún cambio cultural en el sentido que la gente se ocupa en vez de estar esperando la dádiva?

GFS: En Veracruz, la gente es capaz. Es una mentira que los veracruzanos estén esperando con la mano abierta lo que les den para gastárselo. Estamos comprobándolo. La gente sabe que con el apoyo inicial trabajan familiarmente y salen adelante todos. Se mejora el tejido social la convivencia familiar y vecinal pues se venden sus productos. Creemos que se recupera la confianza y se difumina la idea que por muchos años se tuvo de que el gobierno los explota, les pide el voto y no regresa.

Nosotros sí regresamos con ellos, vemos cómo caminan sus proyectos. Es sustantivo darle seguimiento a estos programas. Organismos internacionales recomiendan que en el éxito de un programa social productivo es esencial el acompañamiento. Si no lo hacen, los proyectos concluyen en nada. La gente se ve agradecida con el gobernador por la manera nueva de hacer las cosas.

TMR: ¿En qué consiste la construcción de infraestructura social básica?

GFS: Se trata del mejoramiento a la vivienda pero es recurso federal que llega a través del Fondo de Infraestructura Social para los estados. En Veracruz nos tocan de esos fondos a varias dependencias, pero los coordinamos nosotros. El año anterior nos tocaron 468 mdp para mejoramiento de vivienda, escuelas, carreteras, hospitales.

Ya no se le da uso político al dinero para atención social. Es una política nacional y estatal. Se acabaron los moches, los intermediarios, la costumbre de meterle mano a los beneficios para la gente. No hay desvíos de dinero ni intermediarios, cosa que nos ha dado mucha batalla el año que terminó. Nos hemos mantenido para que no haya desvíos. No damos dinero a líderes ni intermediarios. Eso es combate a la corrupción y nos permite poder incidir en la mayor cantidad de gente.

TMR: El cambio climático demanda una nueva forma de combate a la pobreza y las funciones de la Sedesol?

GFS: Este 2020 introducimos nuevos conceptos. El año anterior la gente pedía contenedores de agua pluvial. Ya los contemplamos y también tendremos el plan piloto de crear plantas de agua potabilizada. Por medio de cooperativas se tendrá agua potable en algunas ciudades, de tal manera que el costo del garrafón actual que de (valer) 20 a 30 pesos, podría costar entre 4 y 5 pesos.

Tenemos gente: agrónomos, sociólogos, ingenieros civiles, realizando trabajo de campo y encuestas permanente para saber por dónde ir ante los nuevos retos. Ello nos permite ver que los programas beneficien a la gente con, por ejemplo, el agua potable, las siembras de traspatio, la cría de animales; todos ellos muy relacionados con las lluvias. Esa cercanía nos permite darnos cuenta cómo es que han cambiado los climas para desde ahí buscar la manera de cómo apoyarlos mejor.