Política

Asecho y marcha

febrero 21, 2020

Los feminicidios recientes son repugnantes y despreciables. Son la peor expresión de los miedos y las patologías de un sistema de convivencia basado en la autoridad de la fuerza del varón. La protesta programada para el 9 de marzo como paro nacional de las mujeres es racional y sobradamente justificado. Y también es aprovechado por las resistencias conservadoras para politizarlo y pasar la factura política al gobierno. De otro modo no se explicaría la no tan sorpresiva asociación entre la esposa de Felipe Calderón, Margarita Zavala, y la académica "colmeca" (Colegio de México), docente de Instituto Tecnológico Autónomo de México, Denise Dresser.

La derecha gazmoña y la derecha intelectual se montan en la misma vía y dirección con el fin de pasar la factura al gobierno López Obrador.

Dice, por ejemplo, el periodista Sergio Sarmiento en Twitter, que la violencia en la Ciudad de México es responsabilidad de los gobiernos de izquierda que la gobiernan desde Cuauhtémoc Cárdenas. Es impreciso. La violencia en la Ciudad de México y en el país se exacerbó desde que el gobierno de Felipe Calderón declarara como imbécil una guerra contra el crimen, como forma de legitimarse en una presidencia robada. La violencia en México fue en ascenso desde que en 1982 Miguel de la Madrid sustituyera a López Portillo, no por decisión de éste sino por imposición del Fondo Monetario Internacional, luego de que López Portillo cometiera la estupidez de nacionalizar el sistema de pagos nacional, la banca.

La derecha se sube de gorra y alienta la movilización –que debe ser hecha– para desviarla y sacar algún beneficio deslegitimador de ello, aunque sólo fuera para hostigar y dramatizar su indignación y retórica.

El conservadurismo es deliberadamente impreciso. La exacerbación de la patología misógina que azota al país es resultado de las decisiones de políticas tomadas durante 12 largos años de gobiernos que oscilaron entre la sociopatía, primero, y la frivolidad semi analfabeta, después.

Nada de esto demerita la marcha, pero habrá provocaciones y un dolido y desorientado conservadurismo estará atento a cosechar lo que aparezca para socavar la aceptación y confianza populares en el gobierno federal.