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Brigada Nacional buscaba fosas en zona norte y encontró "cocinas" donde desaparecieron cuerpos para siempre

febrero 20, 2020

A espaldas de un lujoso conjunto residencial, en los límites entre Poza Rica y Papantla, integrantes de la Quinta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas localizaron un predio en el que presuntamente grupos criminales se dedicaban a "cocinar" en ácido a sus víctimas.

Cerca de 300 familias viajaron de todas partes del país para participar en la búsqueda de sus familiares en campo, con la esperanza de encontrar al menos restos que identificar y brindarles sepultura. A 12 días del inicio de la brigada, los resultados han sido mínimos, pero encontraron indicios de un extremo uso de la violencia por parte de los criminales para aterrorizar a la población y a sus contrapartes.

"Nos dimos cuenta que los puntos que nos referían no eran fosas clandestinas, eran cocinas", responde en entrevista Miguel Trujillo Herrera, quien busca a sus hermanos desaparecidos en esta ciudad del norte de Veracruz.

La escena que encuentran es desoladora: por una parte, las autoridades que tenían conocimiento de lo que sucedía y guardaron silencio por omisión o por estar coludidos; por otra, una sociedad que teme denunciar, porque saben que las propias policías formaban parte del problema.

Al acudir a los puntos que les informan en los que supuestamente pueden encontrar los restos de hasta cientos de personas, de pronto están vacíos, no hay indicios de entierros clandestinos, y es que muchas de las víctimas fueron desaparecidas de la faz de la Tierra deshechas en tambores con ácido o incineradas con sustancias que se proveían fácilmente en instalaciones petroleras.

"Incluso en una población, en una noche se robaron todos los tambores, se los llevaron al cerro para cocinar gente". Luego de hacer un rastreo, se encontraron los tambos, que aún cuando representan una fuente de ingresos para quienes se dedican a la venta de chatarra, éstos los han respetado, no los tocan, porque saben que pueden contener restos humanos.

En estos lugares, a los que se les ha denominado "cocinas", han encontrado residuos, indicios de la barbarie que se cometió en ellos. A la fecha, han visitado 12 lugares identificados como cocinas, pero los puntos de los que tienen conocimiento suman más de 30, en algunos casos, custodiados por las autoridades locales.

Muchas veces, al primer contacto, los pobladores se muestran abiertos a compartir información respecto a lo que ahí sucedía, pero en las visitas subsecuentes, ya con el acompañamiento de la policía, optan por guardar silencio, aún temen a las autoridades, porque saben que eran los oficiales quienes llevaban a las víctimas.

Una característica sobresaliente es que estos puntos se encuentran cerca de los pozos petroleros, en los municipios de Cazones, Poza Rica, Papantla, Tihuatlán, lo que hace inferir que los criminales se surtían de los químicos o hidrocarburos que se utilizan en estas instalaciones para cocinarlos.

"Es algo que te impresiona, porque dices: en un mes que tiene aquí la avanzada y junto con la Brigada nos han dado mas de 30 lugares, y la policía no tiene un contexto, ni siquiera una cocina que haya reventado la autoridad, y teniendo ellos el conocimiento, estando en su localidad", comenta el activista.

Los testimonios entre la población suelen ser similares: la patrulla los llevaba, se escuchaban los gritos; un disparo y después el silencio, noches en las que se escuchaban los gritos de dolor de gente que era torturada.

La presencia de mecheros en instalaciones petroleras permitía también que el fuego de las cocinas pasase desapercibido.

Miguel Trujillo comenta que el referente que deja la Brigada en esta zona norte no se había visto en ningún otro lado, posiblemente por tratarse de una región petrolera, que son muy diferentes a otras que se manejan en estados fronterizos.

"Es algo nuevo, todos pensaban que en esta zona iba a suceder como se encontró en Colinas de Santa Fe, enterrados. Aunque se trata del mismo estado, pero la forma en que operaban los criminales deja ver la violencia que se ejerció en esta zona".

A pesar de esta situación, no baja el ánimo entre los buscadores, quienes continúan excavando con pala y pico, con la esperanza de encontrar los restos de sus familiares. El conocer las características de las cocinas en esta zona permitirá que, en el corto plazo, comiencen a surgir una tras otra, como ocurrió con las fosas clandestinas.

El tiempo es ahora el principal factor en contra, predios como La Gallera no son ya como eran cuando se descubrieron. Miguel considera que si se hubiesen detectado las cocinas a tiempo, tal vez se hubiera detenido esta forma de acabarlos.

La desconfianza continúa alrededor de las autoridades estatales y municipales; la gente tiene miedo de hablar. Ahora que los federales tienen conocimiento, será importante que sigan trabajando para encontrar las que hacen falta, lo que será el principal legado de la Quinta Brigada.

La mayoría de estos campos de extermino se dieron entre los años 2008 y 2014, coincidente con la llegada de inversiones en el sector hidrocarburos, por lo que temen que ahora con una posible reinversión en la zona pueda resurgir este tipo de actos violentos, por lo que advierten que será responsabilidad de la Federación poner los ojos en esta zona y tomar las medidas pertinentes para evitarlo.