Política

La nueva primavera del IVAI

febrero 16, 2020

No tardando, el Congreso del Estado habrá de publicar la convocatoria para designar al comisionado o comisionada del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, pues después del 15 de marzo, Yolli García Álvarez dejará su lugar a quien tendrá que hacer lo que ésta no ha hecho en los últimos seis años, al haber sido su presencia en el IVAI indispensable para construir el mundo de opacidad que experimenta la sociedad veracruzana en la actualidad.

La llegada de esta "servidora pública" al Instituto se explica no por sus talentos académicos o capacidad profesional. Esto ha quedado demostrado por su no competencia en el proceso de selección en el OPLE, por las dos ocasiones que se presentó ante el Senado de la República para ser comisionada del INAI, y por su participación en la resolución ilegal que no permitió la alianza del PAN y el PRD, que hubiera impedido en su momento la llegada al poder de Javier Duarte de Ochoa, conocido en la Tierra y el universo como el peor gobernador en la historia de Veracruz, acaso de México.

Como compromiso de éste, llegaron, a manera de premio, a ser comisionados en el IVAI tanto Yolli García Álvarez como el actual comisionado presidente, José Rubén Mendoza Hernández, cordobés como aquél, hijo adoptivo del ahora ex esposo de Karime Macías, quien vive tronándose los dedos en Londres, Inglaterra; ¿requiere una explicación de por qué la transparencia no existe en Veracruz?

Pero si bien la llegada al estado y al IVAI de la defeña García Álvarez fue con bombo y platillo, al parecer su salida será, en el mejor de los casos, por la puerta de atrás y es de esperar que sea, incluso, saltándose las bardas.

En efecto, existen cuando menos cuatro carpetas de investigación en contra de los comisionados del IVAI. Por ejemplo, la carpeta 349 hace referencia a García Álvarez por abuso de autoridad; las 357 y 372 por desvío de recursos, pues los compromisos de quienes integran el pleno del Instituto los empujaron a tener servidores públicos que cobraban sus sueldos sin hacer nada; y la 452, que demuestra que los tres comisionados han incumplido con sus obligaciones legales derivadas del Sistema Nacional Anticorrupción. O sea, que los responsables de la transparencia están acusados de infringir la ley.

Sin embargo, hay más. A las denuncias interpuestas por el contralor interno del IVAI, Alfonso Velázquez Trejo –contra quien han volcado los comisionados diatribas personales, en busca de politizar el tema y hacer de menos las investigaciones–, se suman las del propietario del inmueble que ocupa el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales en Lázaro Cárdenas, en la capital, por incumplimiento en el pago del arrendamiento y la de un ciudadano por el creciente atraso en las resoluciones de los recursos de revisión.

En el caso del impago de la renta, éste comenzó desde el 7 de diciembre de 2018 y ascendería a 2 millones 436 mil 940, mas el Instituto emitió 7 cheques falsos por el monto de 759 mil 560 pesos a fin de burlar el juicio por el que el dueño intenta recuperar los adeudos y el edificio. Ello a pesar de que, según la denuncia, el dinero había sido debidamente ministrado por la Sefiplan.

En tanto, la denuncia del representante de la asociación civil "Centro de Desarrollo Integral Comunitario Flor de Lis", Filiberto Lozano, se debe al rezago de más de 2 mil recursos de revisión desde 2018, aparte de tener 200 sujetos obligados sin verificar. Como es costumbre, se abocaron a desdeñarla como "cuestiones políticas" y a sugerir una supuesta relación con el contralor interno. A las ya mencionadas denuncias penales, se añaden las administrativas, varias de las cuales ya se encuentran en el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (Tejav).

En el largo listado de calamidades generadas por el Pleno del IVAI han de incorporarse los pasivos contingentes por 20 millones de pesos, producto de una docena de juicios laborales donde la constante ha sido el despido injustificado, la mayoría de los cuales fue ocasionada en los periodos de García Álvarez y Mendoza Hernández, pues es fama pública que año tras año se despide a alrededor de 50% de los trabajadores del Instituto y el criterio de reclutamiento del personal está vinculado a los coyunturales compromisos extrainstitucionales de los comisionados. De esta manera, se encontrará intercambio de personal y personajes, por ejemplo, entre el IVAI y el OPLE.

Como reminiscencia del duartismo, los comisionados del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales despliegan esa campaña mediática para defenderse y justificar lo injustificable, el abuso de los recursos públicos para su autoproclamación, el colapso de una institución donde existe el rezago de más de un año en garantizar el derecho a la transparencia de los veracruzanos, juicios laborales perdidos que afectarán en un futuro inmediato las finanzas de la institución; una sinfonía de verdades a medias para encubrir sus atropellos e incapacidad, más los que se agreguen en las semanas por venir.

Es posible definir al duartismo y sus personajes como la peor expresión de un sistema político. Expertos en sustraer los recursos públicos para su beneficio personal y en fractura instituciones mediante su colapso financiero y operativo, hoy el IVAI, dirigido por ellos, es otro ejemplo de cómo se hace daño a la sociedad con impunidad. De ahí que este organismo autónomo del estado demande una cirugía mayor y no sólo mediante el cambio de un comisionado que terminará su mandato dejando atrás un monte de recursos de revisión, cuya función será obstruir el trabajo de quien le suceda en el puesto, a fin de ganar tiempo para escapar del largo brazo del derecho y la justicia.