Política

Miguel Santamaria, el diplomático olvidado

febrero 14, 2020

Es Ingrato quien niega el beneficio recibido, ingrato quien lo disimula; más ingrato el que no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es quien lo olvida.

Séneca

Olvidar es en mi opinión la peor de las ingratitudes. En un país como el nuestro tan rico en historia, debería ser una falta grave el olvidar, no solo las fechas o las lecciones que nos dan nuestra historia, sino a los hombres y mujeres que por defender principios y valores universales no solo arriesgaron su vida sino también su libertad y patrimonio.

Es el caso de Miguel Santa María, que ha sido relegado de la historia nacional, pues algunos sostienen que era colombiano, cuando de acuerdo a sus biógrafos don Miguel Santa María nació en la nueva Veracruz, provincia de la nueva España en 1789.

Desde muy joven sus ideas liberales le ocasionaron problemas serios, al grado que tuvo que partir al exilio donde conoció a Simón Bolivar.

Reconocida sus destacadas luces como intelectual liberal el Libertador lo nombró ministro plenipotenciario del gobierno de la gran Colombia para la nueva nación de las tres garantías.

Sin embargo, el proyecto imperial mexicano no coincidió con los ideales liberas de Santa María por lo que fue expulsado a finales de 1821 del país, trasladándose a su natal Veracruz para embarcarse. En el puerto jarocho el destino quiso que Santa María coincidiera con otro inconforme, el inquieto Antonio López de Santa Anna.

El futuro caudillo de México fue asesorado por su paisano y algunos historiadores afirman qué gracias a Santa María, el rebelde Santa Anna modifico el plan de Veracruz que desembocó en el Plan de Casa que derrumbó el sueño imperial.

Hombre de principios, Santa María fue golpeado por la inestabilidad del siglo XIX en México pero gracias a sus luces y probidad fue encargado por el supremo gobierno como encargado de las negociaciones para firmar con España los tratados de paz de 1836, conocidos como Tratados Calatrava-Santa María.

El destino se opuso que Santa María fuera reconocido por sus conciudadanos y su gobierno, murió el mismo año de 1836 en Madrid, donde fue sepultado y no fue hasta 1851 que el cabildo de la ciudad de Veracruz realizó los tramites para exhumar sus restos y darles sepultura en su natal ciudad.

El Sesión de 3 de enero de 1852 el cabildo porteño acordó hacer una solemne ceremonia para que sepultar los restos de Don Miguel Santa María el 9 de enero del mismo año, siento sepultado sus restos en una cripta del panteón llamado el Canelo el cual fue clausurado en 1932 y construido un parque de base ball que también fue destruido y ahora es el parque incluyente, antes conocido como ecológico.

¿Los restos de Santa María? Nadie sabe, tal vez debieron servir para rellenar algún fraccionamiento o el mismo parque deportivo, lo seguro es que Santa María se encuentra en su tierra.

¿Su memoria? Eso si me preocupa, porque nuestra memoria no tiene memoria de Miguel de Santa María y por lo tanto no existe un reconocimiento a sus logros que son nuestra herencia, así de simple y así de difícil de aceptar para aquellos que día a día luchan por hacer un mejor país o aportar algo bueno, ¿Qué nos espera?

Dejando a un lado de que nuestros restos sirvan como tercera base o abono de las plantas, lo que preocupa es la ingratitud que produce el olvido.

@miguel_salvador