Política

Ruido

enero 28, 2020

El lunes pasado, el poeta Javier Sicilia marchó al frente de las víctimas de la violencia para exigir resultados y un cambio de enfoque en materia de seguridad pública. El presidente López Obrador declina recibir a los manifestantes, los deriva al gabinete de seguridad y sugiere que atrás del diferendo son organizaciones afines al conservadurismo. El poeta califica de majadería el no haber sido recibidos por el Presidente y a la acusación de haber sido silentes durante años, revira que el presidente "acusa amnesia" porque en 2011 el pidió la cabeza de García Luna a Calderón.

Después, entrevistado en radio, Javier Sicilia se quejó que durante la caminata fueron agredidos por simpatizantes del Presidente. Lo cual es posible ya que hay, en efecto, mucha gente que simpatiza con el gobierno y no procesa suficientemente las diferencias. Pasa.

Lo cierto es que el diferendo entre los dos personajes mucho parece ser una lucha entre personalidades. Sicilia entregó documentos de los compromisos del Presidente hechos en campaña, lo que era previsible que hiciera para fundamentar su argumento.

El martes, en su conferencia de prensa mañanera, López Obrador afirmó que hay organizaciones afines al conservadurismo que no están demandando ni exigiendo una explicación a los gobiernos anteriores; concretamente que se investigue a fondo cómo el secretario de Seguridad Pública del ex presidente Calderón estaba involucrado con la delincuencia.

Al margen de que la egoteca de ambos personajes tenga un papel más o menos importante en el diferendo, lo cierto es que el Presidente se ocupa de establecer la institucionalidad republicana como marco adicional a las leyes para resolver los diferendos. En el camino sugiere –y con razón– que hay organizaciones conservadoras que se benefician de un diferendo que no tiene causa de ser. El gobierno ha recibido al país y a la administración en condiciones calamitosas. Por eso interpreta que el diferendo en realidad beneficia las maquinaciones del conservadorismo neoliberal que operan para exacerbar las dificultades. Lo cual también es cierto.