Municipios

Pobreza causa ubicación de viviendas en zonas peligrosas

enero 24, 2020

La Perla, Ver.- La vulnerabilidad de las viviendas en las comunidades de este municipio exhibe que, aún con todos los programas sociales federales y estatales, las condiciones de pobreza extrema en uno de los tres municipios que conviven con el Pico de Orizaba no han aminorado; esas condiciones provocan que las viviendas se ubiquen en terrenos inestables, con sus consecuentes riesgos.

Y aunque en Veracruz existen reglamentaciones que norman la construcción pública y privada, las mismas condiciones de pobreza provocan hechos como éste. La ley, dice Jorge Martínez García, director de Protección Civil (PC), "no permite el levantamiento de viviendas en terrenos inestables, pero aún con esto las familias en condiciones de pobreza extrema construyen sus viviendas en zonas irregulares y de alto riesgo".

La carencia de dinero "para comprar un terreno ubicado en otro sitio, que sí reúna las condiciones de seguridad, es uno de los motivos reales por los cuales se debe recurrir a todo ello, pese a poner en peligro la integridad física e incluso la vida de los residentes".

Pero en este municipio, que es uno de los que mayor extensión tiene en las faldas del Pico de Orizaba, las mismas condiciones geográficas "hacen que las familias construyan sus casas y esto es un constante peligro, sobre todo porque en época de lluvias, un reblandecimiento de la tierra puede ser factor de una desgracia".

Una de las medidas preventivas que se toman es iniciar el levantamiento de dictámenes, "y realizar valoraciones de las condiciones de terreno, antes de otorgar los permisos de construcción, pero aún existen personas que no reportan las condiciones de su terreno y mucho menos regularizar su predio.

En necesario recordar que a lo largo del año, y motivado por las mismas condiciones geográficas de este municipio veracruzano, se registran deslaves que en algunos de los casos cuesta la vida a las personas que construyen sus casas sobre laderas; de hecho, el 29 de septiembre del año pasado, dos mujeres, madre e hija, murieron a consecuencia de un deslave.