Política

Tragedia y revisión

enero 15, 2020

En tiempos aún muy recientes, el malogrado operativo de la Secretaría de Seguridad Pública en Atzalan hubiera sido justificado "como daño colateral", y esto, sólo en caso de que hubiera sido imposible de ocultar. Ayer, el titular de la SSP del estado dio a conocer que asuntos internos revisa los protocolos del operativo que costó la vida a una niña y su abuelo. Los relatos de la familia sobre el evento son de terror y corresponden a la lógica de violencia en la que la cáfila de sátrapas que gobernó al país por más de tres décadas metieron al país.

El galimatías no es sencillo; el nuevo gobierno puede nombrar las cabezas dirigentes de las instituciones, éstos pueden tener la mejor intención y estar preparados para el cargo y el tamaño del reto, pero el problema es de origen y es sistémico. Los cuerpos policiales mexicanos siempre han tenido el problema de la falta de preparación y capacitación reales y certificadas. No importa el número de academias policiales que haya, el personal que se recluta en ellas tiene de origen severos problemas de formación. El país ha tenido muy buenos policías, pero son un puñado frente a las distorsiones de origen de los cuerpos policiales mexicanos.

Habrá que algo más que revisar los protocolos de actuación e investigar quiénes son y qué perfil tienen para ser oficiales de la ley.

Lo cierto es que el nuevo gobierno enfrenta un problema de doble dimensión. Por un lado tienen que combatir al crimen sin continuar con la lógica imbécil del uso de la fuerza a secas. Por el otro, hacerlo con un personal que, en el mejor de los casos, es deficitario en su formación escolarizada y preparación emocional para lidiar con las cosas que enfrentan cotidianamente. Hay veces que da la impresión que se requiere un trabajo muy fino y preciso y las herramientas que se proveen para hacerlo son palas, picos y barretas.

Por lo pronto es un avance que la SSP se posicione al respecto y responda al reclamo de los gobernados con una explicación que, aun sin decir nada, se agradece.