Política

A propósito de colusiones

diciembre 12, 2019

La detención de Genaro García Luna en los Estados Unidos por narcotráfico confirma la esencia corrompida y corrupta del neoliberalismo. En el gobierno que desató la pesadilla violenta en el país y que encumbró al hoy preso en una cárcel neoyorquina ha quedado exhibido. Hay razones sobradas para pensar e investigar a detalle que el ex secretario de Seguridad Pública protegía al Cártel de Sinaloa y se beneficiaba de ello. Con manos y pies esposados, el ex funcionario de Felipe Calderón habló con ayuda de un intérprete, pero no hizo declaración alguna de culpabilidad o inocencia. Hoy mismo habrá una nueva audiencia y habrá que ver si se acoge al silencio como hizo Joaquín Loera Guzmán, o si se declara culpable con la idea de poder negociar alguna reducción de condena o una pena menos severa.

Pero al margen del destino presidiario del ex secretario calderonista, al que se le acusa, entre otras cosas, de recibir sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa para dejarlos operar con impunidad en México, al enterarse del hecho, Felipe Calderón Estoy dijo estar conociendo por redes sociales la versión del arresto de Genaro García Luna. "Desconozco detalles y estoy pendiente de la información que confirme el hecho, como de los cargos que, en su caso, se le imputen. Mi postura será siempre en favor de la justicia y la ley". Esta última frase, que dice nada, sugiere que Calderón realmente está inquieto por el curso que toman los acontecimientos en cuanto a la vinculación de su gobierno con las organizaciones criminales.

El impacto potencial que tiene la detención de Genaro García Luna en la trama del Estado con las empresas criminales es inmenso. Pero aún faltan cosas por ver. Por lo pronto, el gobierno mexicano está dispuesto a colaborar en las investigaciones norteamericanas respecto al ex funcionario mexicano. La captura y arresto de quien fuera la pieza clave en la llamada Guerra contra el Narcotráfico de Calderón exhibe sin concesiones que la corrupción en México llega hasta los niveles más altos y la estrecha vinculación entre el crimen organizado y el gobierno. Neoliberalismo a secas.