Política

Dominó, una ficha, una

diciembre 11, 2019

Según el estudio elaborado por técnicos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyo objetivo es evaluar el desempeño de los países en materia de bienestar social, el país cayó dos posiciones en comparación con 2017, cuando ocupó la septuagésima cuarta posición de los últimos años. Hoy está en el lugar 76.

El retroceso deja al país estático en la tabla de países con Desarrollo Alto, por debajo de Panamá (67) y Costa Rica (68), y algo mejor que Brasil y Colombia, ambos en el puesto 79, Perú (82), Ecuador (85), República Dominicana (89), Venezuela (96), Paraguay (98) y Bolivia (114).

Pedro Concencião, director del informe del PNUD afirma: "aunque las medidas de desigualdad han mejorado en muchos países de la región, los niveles siguen siendo muy altos".

En el caso de México la razón es clara. Son las consecuencias de casi cuarenta años de decisiones tomada por la cofradía de sátrapas cómplices que se apoderaron del país en 1982, con el arribo a la presidencia de Miguel de la Madrid, imposición del BM y del FMI luego de la estatización de la banca hecha por López Portillo.

Durante casi cuatro décadas el sistema neoliberal de complicidades hizo lo posible por desmantelar la fábrica nacional y enajenar al país a favor de intereses corporativos internacionales. El abandono criminal de Pemex y la crisis de CFE son casos paradigmáticos de eso. El primer año del nuevo régimen ha encajado las consecuencias de la inercia de esas décadas.

Sin embargo, lo sustantivo es que la concepción del Estado y las políticas públicas derivadas de esa concepción se enfocan y dirigen hacia la mejora de la calidad de vida de toda la población. Ejemplo de eso es la pensión universal a la que todos los adultos mayores de 68 años tienen derecho, tengan o no medios de ingreso.

El Estado mexicano se reconfigura y modifica para no volver nunca a padecer las distorsiones de las últimas décadas que concentraron la riqueza en un cáfila de cómplices traidores a la patria que deben ser juzgados y castigados. Por lo pronto, el hijo detenido del Chapo Guzmán y el propio Chapo han comenzado a dar información sobre la trama político criminal que sostiene la industria delincuencial. Consecuencia de ello es la detención en Estados Unidos de Genaro García Luna por cargos de narcotráfico entre 2006 y 2012. No poca cosa si nos atenemos al poder del personaje durante la pesadilla del gobierno del sociópata Felipe Calderón.