Política

Libros "sustraídos" en Argentina y otros lugares

diciembre 10, 2019

El nuevo presidente argentino anunció la creación de un Museo Borges gracias a la donación de 6 mil libros, manuscritos y documentos adquiridos por el empresario Alejandro Roemmers, pero esos libros, según Maria Kodama, habrían sido "sustraídos" por Epifanía Úbeda, una empleada doméstica despedida cuando el escritor se trasladó a Suiza, donde falleció, en 1986. Al parecer, el edificio donde habitaba Borges tenía una "baulera" o bodega, y ahí se hallaban algunos manuscritos de sus cuentos, documentos, condecoraciones y otros objetos personales, según el abogado de Kodama, quien aseguró a Radio Mitre que Fanny, como era conocida, tenía llave del apartamento y se llevó todo.

El responsable del robo seria el presidente de la SADE (Sociedad argentina de escritores), Alejandro Vaccaro, uno de los principales biógrafos de Borges, que además publicó el testimonio de Fanny, que trabajó durante años para Borges y su mamá. Borges, a instancias de Kodama, modificó su testamento y al final no fue muy generoso con Fanny. Y Vaccaro supuestamente aprovechó la oportunidad y se apoderó de todo lo que se había quedado en la baulera; luego se lo vendió a Roemers, que ahora lo pretende donar y asegura que lo reunió durante 50 años y que tiene comprobantes de todas las compras que hizo.

Desde luego, Alejandro Vaccaro, si en realidad sustrajo los libros y otros objetos de Borges, no lo hizo por su valor económico, sino para impedir que la viuda del escritor se quedara con todo. En comparación con este lio, en fin, el robo de un ejemplar de una biografía de Casanova atribuido al embajador de México en Argentina, Ricardo Valero, se puede considerar pecata minuta. Desafortunadamente, le puede costar el puesto y estropear su carrera, pues la cancillería ya lo llamó a México No es la primera vez que un embajador mexicano se mete en líos, y Fernando de Szyszlo recuerda en sus memorias que Octavio Paz, en la India, conoció a Mari José Tramini, que era esposa de un diplomático. Como lo dejó por Octavio, este no gozaba de simpatías en la embajada francesa, pero Malraux hizo un viaje a la India y pidió que lo invitaran. Por cierto, Alfredo Bryce cuenta que una vez Mario Vargas Llosa pasó por París y Federico Camino y él lo acompañaron a La joie de lire. "Mario escogió cuatro libros, se los puso bajo el brazo sin ocultarlos ni nada, y tras haber ignorado por completo a la cajera y a los demás dependientes, abandonó el local con pasmosa serenidad". Bryce y Camino consideraron que había cometido "un robo pluscuamperfecto", pero en ese instante Mario se dio cuenta de su distracción, y "regresó corriendo …a dar un millón de explicaciones y a pagar, como un perfecto idiota latinoamericano".

Alfredo Bryce Echenique, Permiso para sentir, pp. 169-170. http://www.leeporgusto.com/diez-anecdotas-de-alfredo-bryce-echenique/