Política

Interés por la política

diciembre 10, 2019

Se ha dicho que México es un país kafkiano, donde pueden ocurrir cualquier cantidad de situaciones fuera de lo común. La cuestión política no es ajena a ello y es quizá el tópico en el que es más visible. Con la alternancia en el régimen presidencial se puso en evidencia una circunstancia que la pinta de cuerpo entero en torno al uso distorsionador de la política como método de control social, y al innegable cambio en las reglas del juego ocurrido en este último año.

Si bien, el país atraviesa por un profundo proceso de transformación política, la cultura nacional, relativa a dicho aspecto, sigue operando bajo formas aún excluyentes a una participación autónoma y propositiva que aporte a la construcción de nuevas instituciones democráticas.

A los mexicanos en general no les interesa mucho la política y son muy desconfiados de las instancias públicas; ello ha contribuido a que la nacional sea aún una sociedad intolerante pero al mismo tiempo manipulable, y acostumbrada al clientelismo y corporativismo.

Aunque en el último año el aspecto político-cultural ha presentado un cambio cualitativo –que dicho sea de paso, ya se venía acumulando desde la primera alternancia con el PAN y Vicente Fox–, se aprecia ahora otro panorama en la aprehensión y percepción ciudadana con respecto de los medios de información y sus figuras centrales, encarnadas en comentaristas y opinólogos, por medio de los cuales el gobierno en turno dictaba el rumbo de la opinión pública.

Aunque falta mucho por hacer, poco a poco se va constituyendo una sociedad informada, con ciudadanos activos que entre mayor acervo e interés tengan por las cuestiones políticas, será difícil manipularlos; serán más exigentes con los partidos políticos al momento de emitir su voto y tendrán mayores elementos para exigir a los políticos que cumplan con sus promesas de campaña. Se ve complicado ya que se regrese a la época en la que el mexicano estaba desinformado y constituía un conglomerado pasivo y dúctil que emitía su voto basado en los sentimientos, convirtiéndolo en objeto tutelado y manipulado por los medios de comunicación y los políticos.

La ciudadanía ya probó que de la mano de ese nuevo interés por la política, también sabe que tiene mayor posibilidad de influir en los procesos administrativos y políticos. De tal modo que la institución de una nueva cultura política sea una de las vertientes más importantes a las que debe prestar atención el gobierno de López Obrador, pues la transformación de la República necesariamente pasa por la mutación de la sociedad.