Política

Solecitos

diciembre 07, 2019

La edición de ayer de La Jornada Veracruz daba cuenta de la denuncia del Colectivo Solecito sobre las descuidadas y desaseadas investigaciones y procedimientos de la Fiscalía General del Estado a cargo del impresentable Jorge Winckler. Solecito ha comprobado que los trabajos de la ideologizada e interesada fiscalía panista que se pretendió dejar como caballo de Troya inserta en el gobierno del morenista, dejó restos sin procesar en las fosas que investigó como responsable.

El asunto no es menor; demuestra el craso desinterés del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares en procurar justicia en un estado profundamente lastimado por los horrores de la cáfila de sociópatas neoliberales que gobernaron al país durante casi cuatro décadas devastadoras, tanto para los gobernados como para las instituciones, ya de suyo deformadas desde tiempos preneoliberales. Esto es, previos a 1982.

Tanto la pesadilla macabra del anti gobierno de Javier Duarte como la breve gubernatura de pretensiones testamentarias de Yunes Linares, igualmente sangrienta, nunca tuvieron la intención de resolver un comino al respecto por la simple razón de que era parte del negocio. Daños colaterales, les llamaron a falta de mejor eufemismo.

Volverán a hacerlo. Más de 70 fosas clandestinas que tendrán que volver a ser revisadas y que hace suponer que el gobierno panista hizo absolutamente nada al respecto, concentrado como estaba en transmitir el poder al hijo.

Los hombres de poder neoliberales son en realidad una suerte de versión light de la forma antipática de entender el sufrimiento humano de los nacional-socialistas alemanes previos a la Segunda Guerra Mundial. Lo que no es poco decir, aunque basta con dar una revisada a vuelo de pájaro de sus actitudes frente al dolor e impotencia de los gobernados.

La denuncia de Solecito va mucho más de la anécdota de la indiferencia irresponsable de unas autoridades incompetentes. Hay razones sobradas para barruntar que la dejadez, la morosidad y la indiferencia del gobierno panista obedece a algún grado de colusión con el crimen donde ambos, crimen y gobierno yunista, se beneficiaron. Por lo pronto con dinero ya que las pretensiones patrimonialistas de la familia fueron despreciadas por el electorado veracruzano que, como recientemente ha dicho José Mujica, no es que el pueblo mexicano se haya hecho de izquierda, sino que simplemente estaba harto de la corrupción y su sofocante extensión.

Es más que deseable que las autoridades morenistas revisen los desempeños y decisiones de los responsables en el gobierno de Yunes Linares. Hay suficientes razones para sospechar que su incompetencia era deliberada. ¿A quién protegían entonces?