Política

El Jarocho Cuántico

diciembre 06, 2019

En los últimos años, la divulgación de la ciencia a través de los medios masivos de información ha venido a menos, y se reducen cada día los espacios para que la ciudadanía tenga acceso a alguna publicación que le permita comprender en lenguaje llano los avances científicos, la alerte acerca de los graves problemas ambientales y de supervivencia que enfrenta el planeta, o que también la aleje de supercherías y falsas creencias. Aunque es cierto por otro lado que como nunca se han editado libros y exista una profusión de publicaciones y sitios en Internet –inclusive, algunos científicos han tomado categoría de rockstars como Neil DeGrasse Tyson–, la ciencia sigue siendo para la inmensa mayoría de la población un ente oscuro, lejano, un sitio profano al que sólo los especialistas pueden acceder con posibilidades de comprenderla. Pero además, desde una óptica de negocios en el ámbito periodístico, resulta más redituable difundir historias del corazón y de espectáculos, trayectorias deportivas u ocuparse de la nota roja, porque así se ha acostumbrado "convenientemente" a la población, a la que se le entregan esos productos que los aleja de la realidad. Por si eso no bastara, la crisis por la que atraviesan los medios y el periodismo en general, han hecho que tales espacios y el interés general por estos temas sean más reducidos, como producto también del alejamiento de la educación formal de la cultura científica. Por ello es importante resaltar que de origen, la ciencia es muy exigente en sus procedimientos y demanda una mente abierta, pero también reclama que todo lo que se afirme deba ser cierto y comprobable, de ahí que la divulgación científica promueve el espíritu crítico y el escepticismo como base del conocimiento. Asimismo ayuda, de manera colateral, a pensar socialmente con las herramientas del método científico, y así evitar caer en fraudes de cualquier tipo, incluyendo los políticos, económicos o ideológicos. Al final de cuentas, la divulgación científica enseña a no ser crédulos por tradición o herencia, y sí muy críticos y analíticos. De tal manera que cobra relevancia la nueva época de El Jarocho Cuántico, la única publicación especializada en divulgación científica en el estado de Veracruz, y de circulación habitual en un medio de información. Su importancia como instrumento de divulgación se debe al esfuerzo personal y desinteresado del grupo encargado de su elaboración y cuidado, quienes elaboran un suplemento comprensible y ameno. Enhorabuena.