Política

Banderas falsas

diciembre 04, 2019

A estas alturas nadie discute el devastador efecto de degradación institucional que tuvieron casi cuatro décadas de políticas y decisiones neoliberales. El país, la sociedad y el encaje institucional quedaron literalmente despedorrados por la acción económica y bombardeo ideológico neoliberales. Veracruz, por ejemplo, que ha padecido la combinación perversa de la violencia criminal con la estulticia y complicidad gubernamentales, tiene que encajar, así nomás, la friolera de 87 por ciento de impunidad en el caso de los homicidios dolosos. Dicho de otro modo, apenas algún tipo de justicia testimonial light, si acaso.

El reporte de la organización Impunidad Cero sostiene que en el gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares la violencia se desbordó. 2 mil 8 homicidios en 2017 y mil 716, en 2018. No poca cosa si nos atenemos a que su antecesor fue un desastre de proporciones casi bíblicas. La mayoría de los homicidios dolosos permanecen en la total impunidad y con la alta probabilidad de que las instituciones no sepan –ni puedan– resolver el daño. El mal es generalizado en el país, no sólo en Veracruz, pero pasa que el caso veracruzano es referencial por demostrar que en el régimen anterior las diferencias entre tales partidos es ninguna, y a eso se suma el PRD como meretriz babilónica. Escoria.

Es el caso de la nueva fuente de inestabilidad para el gobierno federal actual con el asesinato de varios niños y mujeres en Chihuahua pertenecientes a la extensa comunidad mormona LeBarón. Nueve de sus miembros, entre mujeres y niños, fueron asesinados a tiros el 4 de noviembre en un territorio cuyo control es disputado por dos organizaciones criminales de viciosa violencia: el Cártel de Sinaloa y la banda La Línea.

Al tener la doble nacionalidad, el gobierno norteamericano alude terrorismo y sugiere (presiona) para que las bandas y organizaciones criminales sean consideradas terroristas, lo que implica la activación de los argumentos justificatorios estadounidenses para promover una intervención directa en México.

Es por eso que no es menor la puntualización del secretario de Marina, Ojeda Durán, en el sentido que ese tipo de "ideas" solo se escucha y analiza para concluir en que la proposición estadunidense es simplemente peregrina.

Tales son las presiones que recibe el país. Conviene entonces recordar que siempre que Estados Unidos interviene en un país o un conflicto, inventa una falsa bandera para justificarlo. Así ha sido desde la guerra con España. En ese sentido bien valdría la pena no desestimar la probabilidad de que el atentado a la familia Le Barón sea la construcción de una falsa bandera para un presidente estadounidenses que enfrenta la posibilidad de ser encarcelado si es desaforado o si pierde las elecciones del próximo año.