Política

Derechos Humanos

noviembre 21, 2019

Diez gobernadores de extracción panista anunciaron estridentes que no atenderán las recomendaciones que les haga la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en tanto sea la presidenta Rosario Piedra Ibarra. Acto evidente de frustración que eventualmente tomaría cauces imprevisibles en caso de llevarla a cabo. La derecha supone que su radicalidad ideológica será suficiente para ralentizar y generar un curso de enfrentamiento-provocación que estorbe la configuración de la operatividad de Estado, diseñada por el gobierno de López Obrador.

El gobernador de Querétaro, conspicuo neofascista, sin ningún filtro de prudencia dijo que no obedecerían ni recibirán ninguna recomendación de la CNDH dirigida por Rosario Piedra. Como con la andanada de amparos contra la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía, la derecha apabullada y desarticulada vocifera y amenaza sobre la base única de sus fobias, nunca un argumento medianamente lúcido que merezca el esfuerzo de analizarlo y debatirlo. Desde luego, la oposición panista ya analiza el recurso de la andanada de amparos contra el nombramiento del Senado. La revista Proceso –dirigida ahora por panistas– califica la propuesta del presidente para la CNDH de peregrina y critica que Rosario Piedra herede la lucha de Rosario Ibarra.

Lo cierto es que tras meses de negociaciones, análisis y comparecencias, los senadores decidieron que los tres mejores perfiles eran: José de Jesús Orozco, investigador de la UNAM, el activista oaxaqueño Arturo Peimbert; y la activista María del Rosario Piedra Ibarra.

La convocatoria estableció el requisito de la experiencia en materia de derechos humanos o actividades afines; no haber desempeñado cargos públicos a nivel federal o estatal en el año anterior a su elección, ni cargos de dirección en algún partido político. Se dice que el nombramiento de Piedra Ibarra se llevó a cabo sin apego a los indicadores que fueron asumidos por las Comisiones Unidas responsables del proceso, y además fue consumado en el Pleno de manera arbitraria.

Lo cierto es que luego de haber tomado protesta como titular de la CNDH, Piedra Ibarra fue cuestionada sobre algunos problemas del país como el asesinato a periodistas, a lo que ella respondió: "¿han asesinado periodistas?". Esto provocó una queja de la propia CNDH en contra de su presidenta.

No pareciera haber espacio para la negociación, la oposición está decidida a estorbar y los tomadores de decisiones en gobierno no las traen todas consigo.

Los periodistas no piden la renuncia de Rosario Piedra, pero sí solicitan que la nueva titular de la CNDH ofrezca una disculpa pública para las familias de los comunicadores asesinados, así como su total compromiso a realizar cursos de capacitación sobre Libertad de Expresión y la violencia contra la prensa. La cosa se complica para el gobierno; no es determinante, pero marca con claridad la senda por la que la oposición de derecha no pasa por el beneficio al interés público, sino por la reducida visión de sólo estorbar al gobierno.