Política

Clementina Guerrera

octubre 20, 2019

Clementina Guerrero García es una perseguida política. Todo indica que la Secretaría de Salud (SS) y la Fiscalía General del Estado de Veracruz (FGE) en realidad lo que buscan es afectar, con razón o sin ella, a Miguel Ángel Yunes o a sus ex colaboradores, aunque éstos no sean ni hayan sido cercanos al gobernador bienal, como es el caso de Clementina. Fue durante unas semanas la secretaria de Finanzas del gobierno de Flavino Ríos con lo que se facilitó una transición que se veía imposible, pero cuando el gobernador Yunes empezó a relegarla de las decisiones financieras, Clementina renunció sin más. Era lo lógico: como prueban los datos, su larga carrera de servicio público ha sido de honradez y eficacia.

Hace 45 años, recién egresada de Contaduría de la Universidad Veracruzana (UV), fue la primera jefa de control presupuestal de la propia UV. Con el correr de los años fundó dependencias universitarias como la Contraloría y la Coordinación de Transparencia. Fuera de la UV dirigió la Comisión Estatal Electoral, la Contaduría y Glosa de la Legislatura, las cuestiones administrativas de la Dirección de Enseñanza Media, y los recursos humanos y la auditoría en los tiempos de gloria del Instituto Mexicano del Café.

En 2012 regresó a ocuparse de la Contraloría de la UV. Dinamizó los procesos y endureció las reglas de la vigilancia del patrimonio universitario. En congruencia con su currículo de defensa de la institucionalidad, cuando fue necesario no dudó en encarar al rector o a los integrantes de la Junta de Gobierno, instancia de la que depende la Contraloría.

En 2013 llegó el proceso de sucesión rectoral. Dos aspirantes a ocupar la Rectoría la invitaron a entrar en las ternas que presentarían para la Secretaría de Finanzas. Nuevamente, respetuosa de la institucionalidad, antes de aceptar pidió autorización al presidente de la Junta de Gobierno.

De 2013 a 2016 fue secretaria de Administración y Finanzas de la UV. Tuvo que sortear quincena a quincena las dificultades para que salieran a tiempo las nóminas de los trabajadores universitarios. Quizás alguna vez el retraso fue de algunas horas. Eran días de desgaste en los teléfonos y las antesalas de los funcionarios duartistas para que fluyeran los recursos del gobierno estatal hacia la cuentas de la UV. Así lo habían hecho quienes la precedieron en el cargo, acción necesaria pero limitada. Clementina inició otra de la que casi nadie ha hablado: mes a mes dirigió al secretario de Finanzas y Planeación del gobierno estatal un oficio firme y detallado reclamando el pago de los adeudos para con la UV.

Esos oficios documentan puntualmente la irresponsabilidad y desorden del gobierno de Javier Duarte, y fueron la base de la demanda que interpuso la UV contra el gobierno estatal. Fue así como Clementina se ganó el cambio de la última vocal de su apellido y ahora bien podría llamarse Clementina Guerrera.