Política

Matiz

octubre 17, 2019

Entre trascendidos de la solidaridad, entre sátrapas mostrada por los líderes seccionales del sindicato de Pemex a Carlos Romero Deschamps, el líder impuesto por Carlos Salinas, luego de encarcelar a Joaquín Hernández Galicia, la nomenclatura del sindicato petrolero parece allanarse a la nueva circunstancia nacional. Falta por ver si el sindicato decide renovarse y hacer caso a sus bases.

Por lo pronto, van confirmándose todas las sospechas de la magnitud de la corrupción neoliberal. No es un mero asunto nacional, es cosa poner atención en los desarrollos políticos en otras partes del planeta, Bolsonaro en Brasil; Boris Johnson en el Reino Unido, o el ascenso de movimientos de extrema derecha filonazis en Europa. La diferencia es que el actual gobierno mexicano es contra cíclico y nacionalista. Esto es, antepone el interés nacional a los intereses del capital aborigen o internacional. La diferencia a la hora de diseñar políticas públicas es definitiva; los resultados también.

Con todo, los organismos multilaterales que fueron los arquitectos, promotores y testaferros del neoliberalismo difunden pronósticos funestos para el nuevo gobierno. Los actuales tomadores de decisiones no parecen en absoluto preocupados por las reservas del FMI o el BM, antes bien, perecen tener plena confianza en la orientación de redistributiva de sus políticas al margen del crecimiento de la economía.

Precisamente en ese ambiente, diputados panistas buscan frustrar la reciente remoción del fiscal Anticorrupción. Parece natural que lo hagan, si nos atenemos a la laxitud que los conservadores tienen de la idea de lo legal y al ambiente implacable para con la corrupción. Por lo pronto, el que fuera subsecretario de Finanzas durante la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, Bernardo Segura Molina, llegó a la audiencia de vinculación a proceso este miércoles, luego de que fuera acusado de ejercicio indebido de la función pública. Para evitar penas así es que había sido ungido Winckler. Es temporal, pero es clarísimo que las cosas cambian. A veces para bien.