Política

Simulaciones

octubre 16, 2019

A mediados de febrero del 2017, el entonces gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares, cacareaba en medios estatales, pero especialmente en nacionales, que su gobierno, junto con la Procuraduría General de la República, habían recuperado millones de pesos de los desvíos del gobierno que le precedió, el de Javier Duarte de Ochoa.

En esas fechas, el entonces gobernador pregonaba con vehemencia el hecho y presentaba una página dentro del dominio de Sefiplan donde se podía consultar lo recuperado.

Dijo entonces que entre efectivo, muebles e inmuebles, sumaban alrededor de mil 200 millones de pesos que el también ex gobernador Duarte y sus cómplices habían desviado –y apropiado– del erario estatal. Habló de haber recuperado 722 millones 451 mil 80 pesos con 46 centavos (sic), más un estimado de 500 millones de pesos de bienes muebles e inmuebles y anunció que el dinero sería usado para "obras y acciones de beneficio colectivo".

Al presentar la página para consultar el dinero y bienes recuperados en beneficio de los veracruzanos, que se encuentra dentro del sitio web de la Secretaría de Finanzas y Planeación, reiteró que los recursos serían para obras de beneficio común y, al margen, refirió: "Lo recuperado es muy poco, lo que se robaron fue mucho más que lo que hemos logrado recuperar; sin embargo, esto lo recuperamos antes de tomar posesión como gobernador del estado".

Haría luego más cacareos al respecto y usaría el escudo propagandístico para legitimarse, aunque poco tardó en conflictuarse con el empresariado estatal, al que desalojó de mala manera de las oficinas gubernamentales.

Resulta ahora que la auditoría de legalidad que se hace al Fideicomiso de Recuperación de Bienes del Estado, creado por el gobierno yunista, revela que hay serias irregularidades en la recuperación de varias propiedades con valor cientos de veces millonario porque se desconoce el origen legal de los recursos, toda vez que la mayoría de lo recuperado se hizo en la modalidad de convenios de donación.

Dicho de otro modo, nada de ley, nada de anticorrupción, nada de castigo o, si lo hubiera, que fuera poquito. El pacto de complicidades en plenitud para una cáfila de cleptómanos manipuladores del neoliberalismo. Ahí la sentencia impuesta al ex gobernador Duarte como ejemplo.