Política

CETERIS PARIBUS Buenas noticias: el salario mínimo subirá significativamente y estas son las razones.

octubre 09, 2019

La relación México-Estados Unidos ha sido bastante ríspida, llena de sin sabores y éxitos parciales para el Gobierno de López Obrador. No obstante, a pesar de las diferencias, existe una cosa en la que ambos presidentes coindicen: los salarios en México deben subir, aunque cada uno motivado por razones distintas. Por un lado, la motivación de AMLO está en robustecer el mercado interno para alentar el crecimiento económico y, sobre todo, reducir las graves desigualdades en el país; por el otro, al presidente estadounidense lo mueve una motivación económica, pues busca que los raquíticos salarios en México dejen de ser una ventaja para nuestro país (los costos salariales son 5 veces mayor en EU que en México). De hecho, el propio gobierno canadiense se ha pronunciado a favor de esta medida para reducir lo que ellos consideran "una ventaja injusta en costos salariales a favor de México".

Y es que en un mundo globalizado, en donde los inversores evalúan en dónde abrir un negocio, la diferencia salarial es un elemento de ventaja comparativa. Desde luego que hay otros elementos además de los salarios que los inversores evalúan: un fuerte Estado de derecho, el grado de gobernabilidad, la calidad de la infraestructura, la existencia de capital humano, la facilidad para abrir negocios, entre otros.

Una de las condicionantes para que el T-MEC (Tratado entre México, EU y Canadá) sea aprobado es que México aplique una reforma laboral que incluya, entre otras cosas, que la política salarial no sea un factor de ventaja para ningún país. De esta manera, tanto fuerzas externas como internas empujarán para que el salario suba.

Otro elemento de gran importancia en dicha reforma es que haya democracia al interior de los sindicatos. La democratización de los sindicatos también abona a que los salarios suban, pues anteriormente el líder sindical era cooptado (sobornado) por el patrón para que éste apaciguara la demanda de sus agremiados por mayores salarios.

Sin embargo, aunque la elevación de salarios es una medida de gran popularidad entre la población, es necesario hacer una adecuado análisis para que este aumento no se traduzca en un aumento de costos para las empresas y, por tanto, en una espiral inflacionaria, que al final sea contraproducente para el consumidor.

Entonces ¿Es conveniente seguir subiendo el salario?, si es así, ¿hasta qué punto? Desde luego que contestar estas preguntas requiere un profundo análisis que en un espacio tan breve como este no es posible ofrecer. A lo que aspiro es dejar algunos elementos para la reflexión.

Veamos. El salario mínimo en México es el más bajo de América Latina y el Caribe, por abajo incluso de nuestros vecinos sureños: Honduras, Guatemala y el Salvador. En 2018 el gobierno de Obrador promovió un incremento del 18% para hacerse efectivo en el 2019. Fue -dicho sea de paso- el mayor incremento salarial en años.

A juzgar por los resultados, esta estrategia no causó efectos inflacionarios, de hecho la inflación anual ha ido bajando hacia el objetivo del Banco de México que es del 3% anual. En términos técnicos, si el salario mínimo sube por encima del nivel general de precios, el poder adquisitivo aumenta su capacidad de compra.

A este respecto, la teoría económica señala que el aumento de los salarios debe estar justificado por un aumento en la productividad. De esta manera, si aumenta la productividad (el número de bienes o servicios producidos por una persona, digamos, en una hora) hay condiciones para pagar mejores salarios, pues la mayor productividad contrarresta el aumento de costos ocasionado por la subida salarial. Desde luego que no todos los sectores económicos tienen el mismo ritmo de productividad, hay sectores con elevada productividad –como el automotriz y manufacturas- y otros en donde es bajo –la productividad agrícola de autoconsumo-, por lo que habrá que evaluar los efectos que ésta tendrá en sectores de baja productividad.

En la medida en que el terreno en materia salarial se empieza a nivelar en los tres países, ya no será posible seguir compitiendo con mano de obra barata. Habrá, desde ahora, que buscar otro tipo de ventajas, ventajas de tipo competitivas, que son aquellas que mejoran el ambiente de los negocios. De hecho, es posible que el salario suba en términos reales sin subirlo en términos nominales si se mejoran la competencia en los mercados, se crea un ambiente para la innovación y se facilita el ambiente a los negocios.

Esto puede lograrse mejorando las condicionantes de la oferta. Contar con una mejor infraestructura carretera, por ejemplo, reduce costos de producción, al reducir tiempos de traslado, pues en el mundo de los negocios time is money. Por el contrario, carreteras en mal estado e inseguras, ocasionan mayores costos a las empresas. De la misma forma, la dotación de servicios públicos de calidad y a precios competitivos (agua, luz, por señalar los más importantes) también inciden en los costos de las empresas. Promover la competencia en los mercados, combatir las prácticas monopólicas hacen que las empresas se esfuercen por innovar, ofrecer mejores precios y calidad para atraer clientes, y en este sentido los funcionarios encargados de aplicar las leyes federales de competencia tienen un papel decisivo.

En este contexto, hay un servicio público fundamental que el Estado mexicano no está proveyendo ni en cantidad ni en calidad y que tiene un efecto poderosísimo en la estructura de costos de las empresas: la seguridad pública. En un país inseguro y con débil Estado de derecho, las inversiones se alejan, las empresas tienden a cerrar y trasladarse a lugares con niveles de seguridad aceptables. Los cobros de piso, la extorsión, el secuestro son síntomas de debilitamiento del Estado de derecho que destruyen economías, pues reducen los incentivos a invertir, ahorrar y consumir.

Al final, todo parece indicar que en el 2020 el salario mínimo aumentará y, si las previsiones de inflación se mantienen, el poder adquisitivo de los trabajadores se recuperará.

Sin embargo, en un artículo anterior señalé que la economía mundial presenta claros síntomas de entrar en una fase de recesión global. A pesar de esos riesgos, la subida del salario en México es inminente y puede, por esta vía, reducir su impacto al aumentar el consumo.

Con implementación de esta reforma laboral, se estará dando un paso importante para aprobación del T-MEC, lo cual a su vez mejorará las expectativas económicas del país. En este escenario ya no se podrá competir con base en bajos costos, sino mejorando la competitividad, fortaleciendo el Estado de Derecho y la mejora regulatoria en los mercados, algo que el gobierno debe ir trabajando.

* Doctor en Finanzas Públicas, Maestro en Administración y Políticas Públicas y Licenciado en Economía.