Política

Antimisoginia en serio

septiembre 01, 2019

La crisis de patológica violencia que encaja Veracruz desde hace varios años ha degradado los reflejos de los gobernantes y de la propia sociedad a la normalización de la infamia. Tras casi una década de exhibiciones del catálogo del terror, la capacidad de asombro de los gobernantes se ha adormecido, incluso sofocado.

Los familiares de los jóvenes sacrificados en un bar en Coatzacoalcos anuncian que están por iniciar su o sus denuncias ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Porque ninguna de las víctimas familiares ha recibido por parte de las autoridades el soporte y la ayuda terapéutica que supondría habría después de una agresión de tal magnitud. Si esto es así, es porque el gobierno no ha tomado ni las provisiones pertinentes que la violencia en el estado supondría para atender a las víctimas familiares, ni el resto de la sociedad ha tenido la capacidad de respuesta y auto organización para cubrir la imperdonable laguna.

Por ejemplo, en Brasil, 61 mil 32 mujeres fueron violadas en un año (en promedio, podría decirse que hubo un caso de violación cada ocho minutos aproximadamente). La respuesta social fue organizar una red de casi 30 mil mujeres que desde principios del mes de julio pasado se movilizan con iniciativas no gubernamentales.

El Grupo de Mujeres de Brasil anunció recientemente su proyecto "El Posicionamiento", un documento redactado por las componentes de los 50 núcleos de la red que será llevado hasta el Congreso.

Diseñada para combatir la violencia de género en Brasil, la llamada "Ley Maria da Penha" supuso un gran avance para miles de mujeres en 2006 pero, en la práctica, no cuenta con una estructura que la haga funcionar, razón por lo que con demasiada frecuencia queda como letra muerta.

Algo similar pero más grave sucede en México donde suelen crearse comisiones y leyes para proteger a la mujer que no se aterrizan en la realidad, lo que provoca estupideces absurdas como el que una mujer que ha sido abusada, sea violada por el policía que recibió la denuncia de la víctima.

No puede decirse que el nuevo gobierno sea indiferente frente a la patología misógina veracruzana, pero lo que ha hecho –si acaso– no ha sido lo suficiente para por lo menos influir en la percepción de las mujeres en cuanto a su indefensión en el estado.

La auto organización social es la forma incentivar al gobierno y a las mentalidades burocráticas a poner atención y sentido de urgencia para corregir la infamia. Hay diversas experiencias de auto organización femenina para la autodefensa. Eventualmente los gobiernos pueden tener buenas intenciones, incluso ser sinceros, pero sus lógicas y prioridades son misceláneos y no siempre se hace todo lo posible para combatir la misoginia. Cosas tan elementales como incorporar el tema como materia en la formación escolarizada en todos los niveles, fundamentalmente en el preescolar y el primario.

Las redes de mujeres deben ser impulsadas y alentadas, lo mismo las acciones de defensa y autodefensa de mujeres hechas por mujeres. Y un mínimo de acción gubernamental consistente y efectiva.