Política

Beatos irredentos y autoridades influenciables

agosto 28, 2019

La sociedad veracruzana tiene un problema serio. A sus élites decisorias las lastra una extendida mentalidad retardataria y gazmoña que afecta a población vulnerable. Un comité de bioética salido de ningún lado conocido por quien lo parió negó a una niña de 13 años que había sido abusada, y estaba en gestación, el derecho a interrumpir su embarazo. Condenó con ello a la menor, al producto y al entorno familiar de la niña a lidiar con las responsabilidades y costos de tener un hijo no deseado.

No debería ser posible que una decisión con tanto impacto en la vida de varias personas sea tomada por un cuerpo de personas de las que nadie sabe nada, y afecte la marcha de las decisiones necesarias para sanear a la lastimada sociedad veracruzana. Especialmente la población joven a la que el régimen anterior les negó contundentemente el futuro.

Una cáfila de gazmoños irresponsables y anónimos se ha erigido en titular espurio de la moral pública. ¿Con base en qué racionalidad se atreven a condenar a la responsabilidad de la crianza a una menor abrumada por una circunstancia que la rebasa por los cuatro lados?

El actual código penal veracruzano es una aberración retrógrada en aspectos sustantivos del bienestar y seguridad de las mujeres. Hace muchos años que ser mujer en Veracruz es condición peligrosa. Los legisladores son lentos y omisos con la situación de las mujeres. No extraña que Veracruz sea uno de los peores estados de la república para ser mujer. La sola existencia de un comité de bioética que sancione estas cosas es estulta. Pero más lo es que las autoridades y actores políticos les hagan caso.

Veracruz ha sido víctima de sus gobernantes y de la delincuencia, es una sociedad debilitada a la que le urge despertar y sacudirse sus rémoras y lastres.

Los actuales gobiernos morenistas no deben ser tolerantes con ese tipo de sancionadores de la moral y las buenas costumbres. Que no son los albores de la Revolución Mexicana, carajo.