Política

Transición tecnológica nacional, hacia el abandono final de los combustibles fósiles

mayo 30, 2019

Los seis meses de ejercicio de gobierno federal han estado definidos por el combate a la corrupción y la construcción de una nueva institucionalidad. Nuevos acuerdos definidos por la precondición de cero corrupción. El país, lo mismo que el estado, fueron recibidos en condiciones críticas. Sobreendeudados, desincentivados, en condiciones sociales deplorables y con sociedades profundamente lastimadas y recelosas.

La lucha metódica contra la corrupción ha revelado el tamaño de ésta y sugerido el alcance de los pactos de impunidad que hacen posible que, pese a la invasiva presencia de la empresa corruptora Odebrecht en proyectos de infraestructura petrolera e hidráulica, el escándalo se haya limitado apenas a el ex director de Pemex, Emilio Lozoya. La información que ha trascendido del sur del continente con ex presidentes y altos funcionarios metidos a prisión en 12 países; la mayoría latinoamericanos excepto dos africanos. Con todo y la contención y ocultamiento, lo que se ha decantado sugiere que Odebrecht tocó voluntades muy superiores a las de Lozoya. Al tiempo.

Aún con los muy altos índices de aprobación con los que el electorado califica al gobierno, hay un sector de la sociedad educada que se muestra insatisfecho por el énfasis que el gobierno pone en el petróleo. Hay razones palmariamente evidentes que explican el porqué, pero eso no atempera las observaciones críticas que, desencantadas, señalan las decisiones petroleras como equivocadas. Desde luego tienen razón, el petróleo está condenado. Pero la realidad es como es, no como quisiéramos que fuera. Lo cierto es que endeudado, descapitalizado, debilitado institucionalmente, y desfalcado, el país precisa de aprovechar el valor operativo de los combustibles fósiles para apuntalar la transición energética. Como país llevamos por lo menos tres décadas de retraso.

Es por eso que, en este contexto, resulta especialmente importante el llamado urgente del nuevo secretario de Semarnat, Víctor Manuel Contreras Toledo, en el sentido de crear un plan nacional de transición energética, para pasar de los combustibles fósiles a una nueva civilización solar, eólica o maldita la cosa. Países como China, Holanda y Noruega han hecho inversiones gigantescas en la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles. Algo de lo poco por lo cual alegrase en este planeta convulsionado por el impacto de racionalizaciones económicas basadas exclusivamente en el interés privado superponiéndolo al público.

Habrá que reconocer que la aproximación del nuevo titular de Semarnat está mucho mejor sintonizada con el sentido de las preocupaciones públicas, y en una lógica que sí apunta hacia la sobrevivencia de la especie.