Política

Miseria misógina

mayo 21, 2019

Veracruz es un estado violento: violencia criminal, violencia homicida contra las mujeres, violencia homofóbica, violencia contra los defensores del medio ambiente y los derechos humanos, violencia intrafamiliar, violencia económica, violencia laboral. No lo pareciera, pero habrá que hacerse a la idea de que hay una parte del comportamiento social veracruzano que es patológica. El tipo de escenas y casos de violencia que el estado ha vivido en los dos últimos sexenios federales son inmisericordes, brutales. Excesivos incluso.

Pero el origen de la violencia no es la sociedad –que ha dado pruebas sobradas de su disposición a ejercerla– sino a que los últimos gobiernos la han iniciado, propiciado, alimentado y cuidado. El prianismo aberrante de los Calderón y de los Peña Nieto como ejecutores de una élite de lógicas obscenamente cercanas al fascismo.

En ese tenor, no debiera extrañar que tales gobernantes desprecien altivos a todos los que no acepten su lógica patriarcal, que es el caso del dúo simbiótico de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes quienes, más allá de la apariencia de hostilidad visceral, pertenecen la misma clase depredadora que gobernó casi 40 años.

La violencia de género contra las mujeres se disparó en el país a partir de que Calderón Hinojosa apelara a la figura de la guerra interna para legitimarse. En Veracruz, las dos alertas de género existentes fueron emitidas en el régimen prianista. Una hacia finales de 2016, otra a finales de 2017. 13 meses de diferencia. La primera, en las postrimerías del gobierno de Javier Duarte; la segunda, al terminar el primer año del gobierno de Miguel Ángel Yunes. Ambos, pese a que les restaba un año de gobierno, hicieron nada en absoluto respecto a la advertencia.

La observación y reclamo implícito de la directora general de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, Candelaria Ochoa Ávalos, es perfectamente justificado. Se ha hecho nada. A seis meses de haber cambiado el régimen va siendo tiempo que el gobierno haga más visibles sus políticas al respecto de este aspecto específico de los problemas y preocupaciones públicas. Más allá de lo que se difunde e informa en el sitio web del gobierno, parece impostergable que la actual administración dé a conocer y difunda sus políticas de acuerpamiento y protección a las mujeres, independientemente que la Fiscalía satisfaga cabalmente los reclamos por injusticia que arrastra desde el inicio de la administración panista.