Política

Saldo al corte

mayo 19, 2019

Se ha dicho en muchas ocasiones que las condiciones en las que los gobiernos nacional y veracruzano recibieron sus responsabilidades son completamente calamitosas. El tamaño del despojo que se ha hecho a la nación es gigantesco. Igualmente es el que se ha hecho al estado, que ha transitado por el tormento de dos gubernaturas excepcionalmente tóxicas, sembradas de cadáveres, desapariciones, malversaciones y simulaciones. El resultado es un estado literal y completamente quebrado. Durante dos años los gobernados veracruzanos escucharon con entusiasmo las valentonadas yunistas de castigo y justicia contra los personeros del gobierno de Duarte de Ochoa. No pasó de una puesta en escena deliberadamente inconsistente, para que la salida de la reclusión light en la que se encontraban los ex colaboradores duartistas fuera pronta y sin complicaciones. Como lo fue una vez que Yunes Linares dejó el cargo.

El país vivió seis años de saqueo obsceno, Veracruz ocho. La diferencia se magnifica porque el estado, además, no tiene los mismos recursos y acceso al financiamiento como lo tiene el gobierno federal. Si todo esto fuera insuficiente, los gobernados veracruzanos deben cargar con las consecuencias de la acción de dos mentirosos compulsivos que encabezaron sendos gobiernos y dejaron, al alimón, al estado en la condición catatónica y de completa incertidumbre que está.

La población de Tuzanapan se ha movilizado en solidaridad a los padres y familiares de los sacrificados, los acuerpa y hace de un cortejo fúnebre una declaración política enraizada en el dolor.