Política

Atonía en derechos

mayo 18, 2019

En México la expresión y ejercicio de la preferencia sexual están protegidas por la Constitución; no así en Argentina ni en Estados Unidos, donde la protección existe pero es limitada. Sin embargo, la incidencia de crímenes de odio en México es ostensiblemente más alta que en cualquiera de estos dos países. Como en tantos otros aspectos de la vida cotidiana, la sociedad mexicana tiene un doble discurso. El de las libertades en teoría y las leyes, y el de la vida cotidiana donde los derechos son simulaciones o franca letra muerta.

Ayer fue el Día Internacional Contra la Homofobia, porque hace 29 años, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud retiró a la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades, donde estaba catalogada como una afección mental. Ayer el Estado mexicano reconoció en público ante la gente y con la bandera arcoíris en ristre, que en este país se gobierna para todos y se protege a todos. Bien por eso.

Inicialmente la fecha se dedicaba exclusivamente a visibilizar la discriminación contra la homosexualidad. En 2009, se añadió la transfobia, la aversión y rechazo contra las personas transexuales y transgénero. La bifobia, el equivalente contra personas bisexuales, se añadió seis años después.

Desde entonces y de a poco, la visibilización de las fobias de definición sexual han abierto y ocupado los espacios públicos. Sin embargo la violencia permanece en la mayor parte de los países del mundo, aun en aquellos donde la libertad en el ejercicio de la sexualidad es un derecho. Como el caso mexicano.

Por eso no es poca cosa que el Presidente de la República haya desplegado la bandera del arcoíris en la conferencia matutina.

Ha habido progresos importantes en la apertura de espacios y reconocimiento de derechos, pero es insuficiente. Penosamente insuficiente. En México hay lugares en donde la comunidad homosexual parece ser más visible que en otros; pero fuera de la Ciudad de México, son precisamente esos lugares donde más violencia se descarga contra los no heterosexuales. Lo que sugiere correspondencia entre el tipo de gobierno y los niveles de tolerancia e integración a la normalidad para procesar las diferencias. No sólo las políticas, sino también las actitudes sociales hacia las minorías.

Hemos cambiado de régimen, le toca a la sociedad hacer lo propio y actuar en consonancia.