Política

ECP* Desliz

mayo 17, 2019

Todos los días los medios informativos del estado reportan algún problema mayúsculo del que la ciudadanía demanda solución inmediata. La inseguridad destacadamente, y aunque existe conciencia de que la solución no puede ser instantánea al cambio de gobierno, la noción de agonía y enojo es igualmente mayúscula. Esto coloca a las autoridades en un espacio muy exigente en el que apenas si hay tolerancia y que es, desde luego, acumulativo y usado por la oposición militante. Es natural.

Sin embargo, una ojeada somera y a vuelo de pájaro de la oferta informativa en el estado deja la sensación de que la agenda gubernamental y las preocupaciones de los funcionarios públicos no coinciden con las preocupaciones públicas ni la agenda ciudadana. A ello se agregan torpezas de oficio elementales como la cometida hace unos días por el secretario de gobierno Érick Cisneros quien, en una plática con medios informativos, aludiendo a los acontecimientos violentos recientes, dijo que éstos permitirán saber "quienes están del lado de los veracruzanos, y quién quiere ser cómplice de un pequeño grupo de personas que ni siquiera son veracruzanos.." Muy bien, al margen de la abstracción maniquea de la frase, que dice poco, a la pregunta de a quien aludía contestó que a todos los que quieren ser cómplices de un pequeño grupo que ni siquiera es veracruzano, y entonces habremos de saber quiénes en realidad actúan en interés propio y quienes en beneficio de los veracruzanos. Calificó la coyuntura y el proceso iniciado en el estado como un parteaguas. La advertencia la hizo extensiva a los periodistas.

Qué bueno que el secretario sepa quién es quién en el estado, es una tarea básica de gobierno, habrá en efecto quienes defiendan lo que al gobierno le parezca indefendible, y el gobierno disentirá de ellos, es la idea de la democracia. Para el caso de los periodistas hay incluso técnicas de seguimiento de contenidos que permiten definir y valorar los temas que un medio informativo o un periodista en particular le interesan y la opinión que tiene de ellos. Análisis de contenido se llama. Es incluso un instrumento académico para el análisis literario, la técnica es conocida por los gobiernos del mundo desde hace mucho, nació en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y se desarrolló plenamente durante los casi cincuenta años de Guerra Fría. La autoría del método fueron Laswell y Berelson en los años 40 y cincuenta. Los gobiernos del régimen anterior lo utilizaban con fines de control y censura.

Pero es una tarea elemental de gobierno saber quiénes son sus interlocutores, no es una amenaza si no se utiliza con fines de control/represión. No es necesario entonces advertir a los periodistas que, frente a un tema, el gobierno sabrá cuál es la preferencia del autor. Es su completo derecho a pensar y opinar lo que le venga en gana. Incluso a aquellos que defienden lo indefendible. ¿Cuál es la necesidad, o la necedad, entonces del tono admonitorio? La respuesta es ninguna. La razón es torpeza.