Política

Pasatiempo

marzo 21, 2019

No deja de tener su encanto atestiguar los afanes del régimen anterior y sus notables orgánicos para procesar y resistir el vuelco en el modelo de Estado que supone la presidencia de López Obrador. Es, ya sea ha dicho, la segunda restauración de la República.

La trama que involucra en la misma conspiración a Coppel y a Enrique Krauze, (#CoppelKrauze) anuncia el tamaño de los temores de poderosos actores económicos del país y su decisión de alterar a favor de su interés la percepción ciudadana de la realidad.

El impensado escándalo de las acciones de desprestigio contra el hoy Presidente, antes de los comicios del año pasado. Operación preventiva que presuponía un razonable grado de sofisticación intelectual y dominio del lenguaje para producir memes y bots verosímiles que predispusieran la percepción y valoración del electorado respecto a entonces candidato a la Presidencia de la República.

O la otra, cuaternaria, el sostenimiento hasta que se pueda de la farsa de Jorge Winckler como factótum de las malogradas aspiraciones dinásticas de Yunes Linares. Un impensado fallo de precisión nemotécnica le hace dictar con imprecisiones lo que el fiscal debe decir, y dijo. Que había detenido al eventual responsable del homicidio de la hija de la diputada Carmen Medel, Valeria.

De otra manera no se explica el dislate de anunciar la reciente detención de un posible involucrado en el homicidio de su hija. La madre de la víctima, Valeria, exhibe contundente como mentiroso al fiscal general en un sencillo tweet que le recuerda que su presunto recién detenido lo fue en realidad en enero.

El fiscal es exhibido por su propio patrón como lo que es, una pieza prescindible en el tablero de las aspiraciones neo caciquiles dinásticas de su patrón.