Política

Resistencias al cambio

marzo 20, 2019

Guardadas las proporciones, la administración estatal morenista enfrenta similar escenario al del gobierno federal en cuanto a la resistencia al cambio, a la puesta en marcha de una visión distinta del ejercicio del poder y la distribución de los recursos públicos con sentido social, todo ello en el marco de la confrontación abierta que ha decidido mantener contra la gestión de Cuitláhuac García, el grupo económico y político que le sigue apostando, a cualquier costo, al regreso al poder de la familia y socios de Miguel Ángel Yunes Linares.

En esa escenografía local, los grupos de interés que han ido perfilando su identidad por medio de negociaciones cíclicas con el gobernante en turno sin distinción partidista han reaccionado severamente contra la administración estatal dado que ven un panorama distinto en su relación con el poder, y si bien gracias a su constitución y naturaleza, los núcleos de poder empresarial, sindical y mediático han sabido cómo amoldarse a las nuevas gestiones, la llegada de un gobierno de izquierda ha supuesto todo un desafío para la mayor parte de esas corporaciones, habituadas a mantener la armonía con los gobiernos a cambio de satisfacer sus intereses.

A lo anterior habría que sumarle la inusual y virulenta reacción de los grupos delincuenciales que se disputan el control regional para la realización de sus actividades ilícitas, además de la complicada situación financiera heredada de los recientes gobiernos priísta y panista; todo ello constituye una mezcla perfecta para complicar artificialmente el rumbo y la viabilidad gubernamental a corto y mediano plazos.

Así pues, la nueva situación por la que atraviesan los tradicionales grupos de presión es de tensión, contradictoria y esperanzada en el fracaso de la actual gestión estatal, a fin de que los tiempos y prácticas del duartismo y del yunismo regresen.

Con todo y la profusa y abundante campaña mediática y de influencers del YouTube que le apuestan a su fracaso, el gobierno de Cuitláhuac aún mantiene en amplios sectores de la población la aceptación que lo llevó al poder; y aunque determinados nodos política y económicamente fuertes le representan un enorme desafío, lo novedoso de una visión progresista junto con la devastación económica y moral que dejaron los últimos gobiernos estatales le dan una buena ventaja para conducir el destino de una sociedad dañada por décadas de corrupción, impunidad, saqueo del erario e inseguridad, cuyas causas son de sobra conocidas.

Por lo pronto, en materia de seguridad y procuración de justicia, el activismo saboteador del fiscal yunista Jorge Winckler Ortiz ha traído como consecuencia una profundización negativa de las condiciones de seguridad, pues enfrascado en su campaña personal contra el gobierno morenista, desentiende sus responsabilidades y de paso atropella el derecho ciudadano a que sus autoridades le den respuestas claras y concretas a sus justas demandas de certidumbre social.