Política

De la verbalidad a la acción

febrero 26, 2019

La ausencia del Estado y la interminable estela de corrupción, impunidad y saqueo del erario cometido durante los últimos gobiernos estatales han originado las peores condiciones que se puedan imaginar en las que la pobreza y la marginación abonaron el fértil campo para la inseguridad y la instalación de la delincuencia organizada en prácticamente todo el estado de Veracruz.

Dichas circunstancias y la comisión de delitos de alto impacto –como secuestros y homicidios– acrecentados durante el gobierno panista-perredista de Miguel Ángel Yunes Linares se dispararon durante los primeros días de la gestión morenista y sin eludir ni negar las cifras comparativas en el mismo periodo que la pasada administración, la circunstancia actual requiere de la convergencia de esfuerzos de los tres niveles de gobierno.

Problemas estructurales como la pobreza, la desigual distribución de la riqueza y la incesante actividad de cárteles delincuenciales no pueden tener una solución inmediata y resulta un engaño asegurarle a la ciudadanía que es cuestión de meses revertirlo. Años de infiltración en las distintas estructuras gubernamentales, complicidades y "acuerdos" informales favorecieron las condiciones actuales en las que prácticamente no transcurre un día sin que se cometa cuando menos uno de aquellos delitos considerados de alto impacto.

No obstante, es imprescindible aclarar la responsabilidad de los gobiernos en su omisión para combatir a fondo tales circunstancias, en particular de las instancias encargadas de la prevención (como la SSP) y la aplicación de la justicia, persecución y ejecución de las investigaciones ministeriales a cargo de la Fiscalía General del Estado. Si en los últimos años se puede señalar a un responsable de esta última parte del fallido proceso de impartición de justicia es al fiscal en funciones.

Pero más allá de la repartición de culpas y la indeseable posibilidad de que la ineptitud y la eventual complicidad del fiscal en mantener –por sus innegables compromisos políticos con el ex gobernador panista– el estado de las cosas en tensión para crear un acelerado desgaste al gobierno morenista, sólo con inversión pública, mejoramiento del nivel de vida, empleo y educación es cómo las actuales circunstancias por las que atraviesa la entidad puedan llegar a revertirse y no será, desafortunadamente, en un plazo inmediato sino que al igual que las enfermedades graves, requiere de un prolongado tratamiento.

Eso sí, siempre y cuando, los gobiernos pasen de la verbalidad a la acción y a la construcción de una nueva realidad.