Política

Cafetaleros y el conflicto probable

enero 23, 2019

Hace pocos días, el presidente de la República anunció el acuerdo tomado con el corporativo transnacional Nestlé para que ésta invirtiera en una nueva planta en México dirigida preferentemente a la producción de cafés solubles. El rechazo de los cafetaleros ha sido rotundo y se basa en la experiencia y lecciones que la empresa se ha esmerado en mostrar respecto a sus mejores prácticas depredadoras. Pero más concreto que lo dicho, los cafetaleros se oponen por la sencilla razón de que el interés de Nestlé en el café está en las especies adecuadas para el café soluble, donde la calidad de la planta y el beneficio son casi irrelevantes. En México todas las regiones cafetaleras producen café de buena calidad, café de altura, pero a diferencia de Colombia, desde hace décadas los gobiernos abandonaron a los productores de café. El resultado es que el país que surte de café a los países europeos, consumidores compulsivos de café, es Colombia, no México.

El presidente ha dicho en respuesta que la inversión es necesaria. Si nos atenemos a que Nestlé está presente en el país desde 1935, cuando se instaló en Ocotlán, Jalisco, interesada en su abundante producción de leche y que en sus distintas plantas da empleo a más de 16 mil trabajadores en 14 fábricas, debe reconocerse de que la impronta de la empresa en el país es muy importante, pero que tiene aspectos muy preocupantes, especialmente en su concepto del manejo del agua, su inmensa huella ecológica y el enorme subsidio que recibe por su aprovechamiento de manantiales y mantos freáticos por los que da nada o punto menos a cambio.

Los productores de café se duelen, con razón, y acusan a los gobiernos federal y estatal de articular discursos contradictorios, básicamente porque las autoridades no tiene una idea clara para acotar y en su caso contrarrestar o compensar los impactos que tendrá su interés de negocios en México.

Los productores piden se les explique los pormenores del plan si es que los hay, y cómo es que se distribuirán los anunciados apoyes a productores y la incertidumbre es manifiesta.

En los setenta hubo un encaje institucional para incentivar y promover el café mexicano en el mundo y en los mercados mas cercanos. Luego el café se abandonó por completo.

Puede recuperarse si y sólo sí los tomadores de decisiones tienen una idea clara y viable para posicionarlo como producto de calidad frente a los consumidores, extranjeros y nacionales. Los productores reclaman claridad y que se les expliquen los cómos y cuándos. El gobiernos está obligado a hacerlo y a acompañar a los productores nacionales en la defensa de sus intereses.