Política

"Publiceidad"

diciembre 31, 2018

En tiempos de inflexión como el presente, es común la coexistencia de percepciones y valoraciones contradictorias. Son días de exigencias cínicas y espera de resultados inmediatos. Se exige a las nuevas autoridades sobre la base de expectativas casi mágicas. Hay quienes aprovechan los tiempos para articular campañas que promueven la desilusión y el desencanto. El origen de esas campañas se antoja más privado o civil que desde una organización intermedia como un partido político.

Mientras eso sucede el PRI nomás no se halla. No procesa lo sucedido. Ninguno de los resortes y palancas que hacían funcionar el engranaje sirve ahora para un carajo. Tanto, que al único ex presidente veracruzano republicano cabal, Adolfo Ruiz Cortines, el PRI estatal olvida celebrar su natalicio. La completa desorientación. Tal como aparecen las cosas, parece que el PRI tardará bastante antes de ser capaz de constituirse en una oposición verosímil.

Mientras eso sucede, el nuevo gobierno es recordado por el referencial colectivo Solecito, de que, además de todo lo que hay por hacer, este gobierno debe satisfacer y eventualmente compensar el maltrato por sistema de las dos administraciones estatales anteriores. No poca cosa cuando se piensa en los años de engaños, obstrucciones e hipocresías que padecieron los buscadores de desaparecidos durante una pesadilla de ocho años.

Con la sistematicidad que da la experiencia, Solecito presenta un programa de emergencia para atender la crisis de Derechos Humanos que es conveniente de hacer público, sea por la parte gubernamental o por el propio colectivo. Esta es una espléndida ocasión para hacer una política pública que sea públicamente definida, incluso es sus aspectos operacionales.