Política

Rendición de cuentas y consultas

diciembre 09, 2018

Los costos de lo que la nación habrá de pagar por los 30 años de imposición neoliberal son sabidos por evidentes, y porque el gobierno los conoce a mayor detalle luego de los meses de transición. Faltan por ver las consecuencias prácticas en la vida cotidiana de la fábrica nacional. De esos costos, falta deslindar cuáles de ellos son atribuibles a causas ajenas a las decisiones de gobierno, y cuáles imputables a decisiones gubernamentales. Ha quedado claro que es una tarea en la que el gobierno federal no se va a enganchar.

El gobierno estatal deberá tomar pronto su decisión mientras se resuelve, o no, el penoso caso Winckler. Lo que por su parte piensen hacer los respectivos poderes judiciales autónomos, se ignora. Aún.

Pero hay un ejercicio que es preciso hacer por rigor. Cuántos de los muchísimos accidentes de Pemex habidos a lo largo de los últimos gobiernos federales que han sido atribuidos a la acción del crimen organizado, en realidad han sido por el abandono en que dejaron a la empresa más importante del país.

El accidente del ferrocarril Orizaba-México habido en días recientes parece obedecer no a una acción delictiva sino al mal estado de la vía férrea. Es indeseable pero previsible que en los días y meses siguientes surja y se haga inocultable la verdadera dimensión del daño por noticias de accidentes atribuibles al abandono de la industria paraestatal como política pública.

La sociedad veracruzana, en su momento, habrá de sopesar sus respuestas a la consulta anunciada y ello impactará en decisiones que competen únicamente a la dimensión estatal.