Política

La faena

diciembre 08, 2018

Aunque ya se sabía de antemano cuál sería el papel que desempeñarían los legisladores yunistas –especialmente la creatura concebida en el proyecto electoral de Boca del Río, María Josefa Gamboa y el molusco xalapeño, Sergio Hernández, otra creación del neopanismo sin mayores méritos políticos, en ambos, que la genuflexia ante el fallido aspirante a emperador veracruzano–, de ahí que la aparición en el debate entre el morenista Eric Cisneros y el abogado de la familia de Miguel Ángel Yunes, entronizado hoy como Fiscal General del Estado, Jorge Winckler Ortiz, confirme el nivel de rispidez entre el yunismo y Morena, pero también deje ver las fisuras en el PAN que permanecían ocultas durante los dos años del absolutismo del bienio pasado… Surgen los "legisladores" como distractores para desviar la atención del debate en torno a la ineptitud y mala fe del fiscal al culpar al gobierno estatal de abrirle las puertas de "Pacho" a duartistas acusados de corrupción, situación inaceptable, pero también al impresentable caso de Arturo Bermúdez Zurita, culpabilizado por amplios sectores de la población y en particular por ONGs en búsqueda de desaparecidos, como el operador y ejecutor de una política sistemática de desaparición forzada ejecutada durante el gobierno de Javier Duarte… Así, pues, el secretario de Gobierno pone su cargo en prenda ante las acusaciones del yunismo, en el sentido de que habría pactado –en una visita al ex gobernador recluido en el Cereso de la CDMX, de la que los diputados no exhibieron prueba alguna– la liberación en cascada de los duartistas aprehendidos por Yunes Linares. Cisneros reta a los diputados a que si confirman sus dichos él saldrá del cargo; por el contrario, si no comprueban sus dichos, que ellos renuncien, cosa que se ve difícil que cumplan los yunistas pues fieles al estilo de su gurú, suponen que decir balandronadas sin comprobar o verdades a medias, representa un estilo valiente de hacer política… Por lo pronto, el nivel del debate político, abaratado por Yunes Linares cuando hizo del discurso de la venganza y el odio su principal divisa para crear la candidatura de su hijo, está en sus peores momentos, sobre todo porque está en juego la Fiscalía, puesta en manos hoy de la incompetencia y la abyección que representa Winckler Ortiz… ¿En qué beneficia a los veracruzanos que el yunismo esté llevando al extremo el conflicto del Fiscal contra el gobierno estatal, sobre todo, cuando la actuación de este funcionario resulta insostenible dada su manifiesta incompetencia y falta de compromiso social?... Es verdaderamente difícil encontrarle un lado positivo a este falso debate construido de tal manera, en que pareciera que la ambición de los recién llegados al gobierno estatal los ciega y los hace actuar de manera injusta e irrazonable ante un fiscal, cuya único mérito ha sido defender los intereses de la familia del jefe del clan panista de Boca del Río… Ya se verá en su momento y oportunidad, y de acuerdo con los resultados que le entreguen a la ciudadanía, si, en efecto, el gobierno de Cuitláhuac García tiene las mismas motivaciones y resortes que los de Javier Duarte o Miguel Ángel Yunes Linares. Es cuestión de tiempo… Pero lo absurdo de todo este embrollo es que nuevamente la ambición y el deseo de venganza de un particular tome como rehén las instituciones, y moviendo peones sacrificables como Winckler o sus diputados entorpezca el proceso de transición democrática en ciernes, que tendría como uno de sus ejes principales, el cambio de modelo institucional, un verdadero combate a la corrupción y, sobre todo, el relevo de funcionarios cuyas lealtades y compromisos responden a camarillas y grupos de interés y no al de la sociedad en conjunto.