Política

Los grandes teatros de México

noviembre 11, 2018

Las ciudades guardan lugares llenos de historias no contadas, de secretos no revelados, que de alguna manera van conformando su propia esencia; tal es el caso de los teatros antiguos, inmuebles que se encuentran ubicados en todas las ciudades importantes de provincia y de la Ciudad de México, estos recintos han venido revelando el sentir de la sociedad mexicana a lo largo de su historia, y se han erguido como elemento fundamental de la cultura nacional.

La tradición del teatro en México es muy antigua, durante la Colonia los frailes llegados de Europa realizaban representaciones de autos sacramentales como parte de la evangelización. Existían las casas de comedias y también los llamados corrales, espacios grandes de madera donde se presentaban obras de teatro. En 1673 se inauguró el Coliseo de México, considerado el primer teatro de la Nueva España, era administrado por los frailes de San Hipólito, lo que ingresaba era utilizado para la manutención del Hospital Real de los Naturales. Posteriormente se construyó otro Coliseo en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México, cerca del palacio del Virrey; para 1753 se inauguró el Coliseo Nuevo. En 1824 se efectúo allí una función en honor del primer presidente del México independiente, don Guadalupe Victoria; para 1826 fue llamado Teatro Principal; en 1865 Maximiliano de Hasburgo solicitó que se presentará el drama "Don Juan Tenorio", con motivo de la visita de Don José Zorrilla a México; este teatro estuvo en funciones hasta 1931.

Don Francisco Arbeu, destacado empresario, fue promotor del teatro en la Ciudad de México, gracias a su labor se construyeron el Teatro Iturbide en 1856 y el Teatro Nacional, diseñado por el arquitecto Lorenzo de Hidalga en 1842; este era de grandes dimensiones, contaba con 2 mil 395 butacas, equiparable a los teatros europeos; se inauguró en 1844 bajo el gobierno del general don Antonio de Santa Anna y estaba considerado entre los teatros más importantes de Latinoamérica. Era un recinto altamente significativo para la sociedad novohispana, allí se presentaban las compañías de ópera y zarzuela con cantantes tan importantes como la soprano Ángela Peralta, y allí también se estrenó el Himno Nacional Mexicano en 1854. Fue demolido entre 1901 y 1905 bajo la presidencia del general Porfirio Díaz.

Otro teatro representativo fue el Arbeu, construido por don Porfirio Macedo en los terrenos del Oratorio de San Felipe Neri, se inauguró en 1875, era un espacio dedicado a la presentación de compañías de zarzuela, cuentan las leyendas que el teatro heredó del oratorio una monja fantasma que siempre ocupaba la misma butaca en todas las funciones.

Al iniciarse el siglo XX, como parte del proyecto arquitectónico de renovación propuesto por el general don Porfirio Díaz, se pensó en renovar el Teatro Nacional, pero se optó por demolerlo para construir otro acorde al crecimiento urbano de la ciudad, con gran desconcierto de los habitantes. En su lugar se comenzó la edificación del majestuoso Palacio de Bellas Artes, en el año de 1901 se aprobó el proyecto, que estuvo bajo la dirección del arquitecto italiano Adamo Boari, quien viajó a Europa y Estados Unidos en dos ocasiones para estudiar la arquitectura de sus principales teatros.

La construcción del Palacio de Bellas Artes comprende dos épocas de la historia de México, el régimen de Porfirio Díaz y el periodo de la Revolución. Adamo Boari estuvo al frente de la construcción entre 1904 y 1916, fue cuando se realizaron los trabajos de cimentación, una gran plataforma que soporta al edificio, la estructura de metal, los palcos y galerías; se concluyó casi todo el exterior, la fachada de mármol, ornamentación, esculturas, bajorrelieves, el plafón y el telón metálico. En una última etapa entre 1930 y 1934, que estuvo a cargo el arquitecto Federico E. Mariscal, se terminaron la cúpula, las escaleras, la herrería, pisos, iluminación, así como todo el funcionamiento interno de foros, tramoya y camerinos.

El Palacio de Bellas Artes fue concluido el 10 de marzo de 1934; en la actualidad es la sede de la Compañía Nacional de Ópera, Compañía Nacional de Danza, Compañía Nacional de Teatro, Orquesta Sinfónica Nacional y el Ballet Folklórico. Siendo el referente, por antonomasia, más representativo del arte y la cultura nacional; distinguido por su belleza arquitectónica, y orgullo del pueblo de México.