Sociedad y Justicia

Gobierno nos dejó andar "la ruta de la muerte": centroamericanos

noviembre 05, 2018

Córdoba, Ver.- "Ya más violencia no podemos sufrir", el gobierno del estado nos obligó a caminar por "la ruta de la muerte", "que sea lo que Dios diga", eran las frases más recurrentes de los miles de migrantes que seguían llegando a la zona centro, en donde algunos dictaron sería su punto de reunión, otros más, en busca de albergue para descansar y continuar este lunes su viaje con dirección al estado de Puebla, otro punto más que han marcado para reunirse con aquellos que en el camino se han perdido.

Y es que este domingo, la tranquilidad de la carretera federal Córdoba-Veracruz se volvió a ver interrumpida por el paso de camiones cargados de cientos de migrantes, hacinados bajo el intenso calor, unos más colgados de las barandillas pero aferrados al sueño de llegar a la frontera que desde ya, está siendo resguardada para evitar su paso a toda costa y esto incluye, la violencia.

Sin embargo, por encima de las crudas advertencias que ha lanzado el gobierno de Donald Trump, los indocumentados no se rinden y están dispuestos a hacerle frente, pues aseguran que más violencia que la que han tolerado en su país, no hay, ya que señalan; han conocido de frente al mismo demonio.

Día dos...

Desde las siete de la mañana, la ayuda se volvió a instalar en el mismo punto; Rancho Trejo, justo donde hace años, el ex gobernador Javier Duarte mandó a desalojar violentamente a cientos de cañeros que en una situación no muy diferente, se instalaron para exigir mejores condiciones de vida para el campo.

Fue en ese mismo lugar en donde ahora llegaban cientos de manos a apoyar, personas bajaban de sus unidades para llevar ropa, comida o medicina que sirviera a los voluntarios en su jornada de ayuda al éxodo, para las diez de la mañana, ya había "montañas" de ayuda, tanto humana como de cosas que se colocaron en el suelo a merced de los indocumentados que descendían de los tráilers.

Otros más, que se negaban a descansar en el albergue que autoridades locales habilitaron, detenían por unos minutos el paso para recibir las bolsas de lunch o lo que les hacía falta, para continuar el viaje hacia Puebla, aunque en realidad fueron pocos ya que el raid de la mayoría de los traileros sólo llegaba a Córdoba.

Algunos, al no haber quienes los siguiera ayudando, decidieron continuar su camino a pie bajo los rayos del sol que por lo menos, llegó a los 38 grados, otros más, se sentaban a orilla de carretera esperando que alguien sí se los llevará al estado vecino, sin embargo ante la falta de ello, poco a poco fueron perdiendo la esperanza y ya entrada la tarde, aceptaron la invitación para trasladarse al albergue habilitado por autoridades municipales, mismo que se vio rebasado en su capacidad, entonces se improvisó un segundo espacio en donde tampoco dejaba de fluir el apoyo de ropa, comida, e incluso se les abrieron las puertas de los campos de fútbol para que por un momento pudieran sentirse en casa jugando una cascarita, y para los niños, se colocaron inflables y así olvidarán la manda que han tenido que pagar por nacer en un país donde gobierna la violencia y la pobreza.

Para la tarde noche de este domingo, se estima ya había más de 500 migrantes albergados, aunque era sólo una pequeña porción de los miles de indocumentados que cruzaron por esta zona.

Para el sacerdote Julián Andrés Verónica Fernández, lo que sucede hoy, además de no ser un fenómeno nuevo, es la cumbre de una política económica errada de aquellos países que sólo están generando más pobres cada vez, más pobres, sin embargo, a su punto de vista, lo que se vivió en Córdoba, fue la democratización de los valores, es decir, los que menos tienen compartieron lo que podían, entre quienes viven una situación peor.

"Ha habido buena respuesta, hoy ya desde las siete de la mañana la gente ya estaba dispuesta, sin embargo, algo está pasando en la sociedad que está ayudando".

Para el sacerdote, aún cuando el punto de reunión pertenece al municipio de Amatlán, las únicas autoridades que han mostrado disposición son las de Córdoba que habilitaron dos albergues y otorgaron comida, aplaudió la voluntad política que mostró la alcaldesa Leticia López al señalar que en estos días, fue la única de la zona centro que mostró su apoyo.

"Desde que salen de casa ya se están enfrentando a la muerte, esto pone al descubierto las malas políticas económicas", indicó el sacerdote.

Por su parte, el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, existe la confianza en que con la llegada del nuevo gobierno federal, se frene la migración nacional y no se llegue a la situación que hoy viven los países de Centroamérica.

Recordó que como parte de su plan de trabajo, el presidente electo se ha comprometido a que haya trabajos mejores pagados, más empleos y mayores oportunidades de estudios y así evitar que los jóvenes salgan del país en busca de mejores condiciones de vida, tras considerar que es una buena intención, pugnó porque se haga realidad, y que sea replicada por el resto de los gobiernos donde hoy las condiciones de vida sin indignantes.

"Las autoridades se tienen que poner las pilas y pensar qué van a hacer para que la gente se quede en su hogar", refirió el jerarca católico.

Los sueños..

Mitzi Susana es una de las tantas madres hondureñas que salió huyendo de su país, huye de la violencia que alcanzó a su familia, pues Los Maras le mataron a toda su familia, por ello, encomendada a Dios partió de su país con sus tres hijos. Sin destino fijo, se propone a llegar a Estados Unidos a encontrar una mejor vida.

Joshua es otro migrante más de apenas 17 años, él no se detuvo a descansar, tenía prisa por llegar a su destino, a él lo expulsó la violencia de Los Maras, al inicio por temor accedió a formar parte de este grupo, vendiendo droga, pero no era lo que quería para su vida, entonces huyó de ellos y de su país, su objetivo, llegar a Dallas con sus tíos para trabajar.

Rosa es otra mujer Hondureña, que también dejó una parte de sus hijos en su país mientras llega a Estados Unidos, sin saber a dónde, pues a diferencia de otros, ella ni siquiera tiene conocidos que la puedan ayudar, tampoco saber a qué ciudad quiere llegar, su destino se lo dejo a Dios y sin temor de lo que puedan encontrar "la violencia, llama violencia".

Cruz Roja resultó junto a grupos católicos, uno de los apoyos más importantes, en Córdoba el puesto de ayuda se instaló desde las 8 de la mañana este domingo, brindando una atención a aproximadamente 3 mil migrantes entrego 30 voluntarios y 14 elementos de juventud, todos a cargo de Jorge García Pérez, director de la institución que trabajaron en coordinación con autoridades municipales.

Durante estos dos días de éxodo, se habla de personas desaparecidas, incluso algunos desaparecidos, sin embargo, para activistas son temas que no se pueden dar a conocer puesto que no han confirmado, es decir, si en realidad han desaparecido o es parte de la dispersión que se ha dado durante el trayecto, a pesar de ello, lamentaron que las autoridades estatales sólo les hayan dejado está opción, de caminar por "la ruta de la muerte".