Política

Fake News contra el ayuntamiento de Xalapa

octubre 22, 2018

El fin de semana reciente se dio un hecho mediático representativo de la peor expresión ética y profesional del periodismo local. La denominada "plusmentira" está activa y su objetivo es diseñar recursos mediáticos truqueados, porque la realidad no les permite sostener un debate franco y abierto; no lo quieren, no les interesa, no les conviene.

Previo al evento de festejo del día del empleado que el ayuntamiento de Xalapa celebraba, páginas y cuentas de redes sociales supuestamente de noticias, generaron y reprodujeron en cadena una noticia anómala, por su carencia del componente primordial, la veracidad. Respaldados con imágenes de los preparativos del evento, aún sin gente, sembraron la idea de que a la celebración, empleadas y empleados del ayuntamiento no habían asistido.

Aunque sea una noticia falsa que se intentó contrarrestar con imágenes de las más de 3 mil personas asistentes, el daño está hecho, no lo negamos. Sin embargo, este tipo de campañas, carentes de elementos verificables y en contraste, con pruebas de su falsedad, son percibidas como lo que son por la sociedad de manera paulatina y evidenciadas como guerra sucia. Los más de 3 mil asistentes, a quienes se les quiso utilizar como sujetos de división política, se convierten en agentes que contrarrestan de manera natural las falsedades, por diversos canales. Tales agentes se irán extendiendo con las evidencias reiterativas en cada noticia falsa que seguirán diseñando.

Sabemos que la administración municipal actual tendría durante los periodos del proceso electoral pasados, así como en el periodo de transición y posteriormente ya en el ejercicio de gobierno, en conjunto con el gobierno estatal u federal, la adversidad en función de intereses afectados, que venían ejerciendo el poder con esquemas de corrupción y privilegios, que ven a la función pública, no como un ámbito de responsabilidad social, sino como un negocio y posiciones de gestión de privilegios.

Paulatinamente y a pesar de las garras sucias, la sociedad xalapeña tendrá acercamiento a la información y el debate profundo sobre los diferentes problemas del territorio municipal, generados directamente y por omisión de las anteriores administraciones municipales. No se trata sólo de echar culpas hacia atrás, que se justifica, se trata del debate sobre el diagnóstico de un territorio municipal lastimado y saqueado en sus finanzas. Sin tal saqueo, estamos seguros tendríamos, por poner sólo un ejemplo, una infraestructura vial sin el rezago de tres décadas de mantenimiento, renovación y ampliación. Así como en ese tema, se reproduce el esquema para todas las políticas públicas municipales.

El caldo de cultivo de la corrupción se da cuando a la ciudadanía se le niega la posibilidad de información, participación y discusión en las políticas públicas; cuando no se le dan a conocer de manera permanente el marco legal, los recursos y sus destinos. La ciudadanía, distanciada de sus responsabilidades sociales y políticas, se encuentra en una situación de vulnerabilidad ante el esquema de los moche.

El gobierno municipal de Morena, por el contrario, está erradicando tales prácticas, con lo que implican las tensiones con grupos de interés egoístas. De ello dan testimonio claro el conjunto de constructores que dialogan con la administración actual, reconociéndole el esfuerzo por la restitución de la institucionalidad. Sabemos que la obra pública implica intereses no sólo económicos, sino de capital político, y en ese sentido el respaldo que los constructores locales dan a la administración actual por su manejo honesto, no tiene precedentes. Aquí la liga para visualizar video de la reunión: https://youtu.be/3EynYE7tcos

Y regresando al ejercicio de la comunicación, sabemos que cualquier manual de géneros periodísticos y en cualquier escuela de comunicación o periodismo, está establecido que para que algo sea noticia, se deben cumplir aspectos que le dan su valor como género periodístico. Pueden variar tales aspectos, sin los cuales no cumpliría con sus partes, primordialmente la veracidad y una vez que ésta se da, juegan la relevancia, la objetividad y la actualidad.

En el caso de una noticia falsa (fake news, como de moda se les llama ahora), implica que no cuente con la principal característica, la veracidad, por tanto quedan automáticamente descartados todos los demás componentes.

No es novedad que los medios de comunicación en su mayoría funcionen respondiendo al mejor postor, por encima de la multiplicidad de eslogan relativos a la pluralidad, objetividad y responsabilidad social de informar. Se entiende la necesidad de recursos para su subsistencia, eso es incuestionable. El problema es cuando dependen totalmente de intereses económicos y partidistas o peor aún, cuando su propio origen responde a tales intereses, pululando nuevos "medios" sin relevancia real para la sociedad.

Sabemos que la corrupción y los privilegios, desde el mismo contexto local y en el entorno de los demás niveles de gobierno, han logrado amasar fortunas que les permitirán, más allá de las transiciones y ejercicios de gobierno, financiar guerras sucias para intentar perpetuar las anomalías, trucos y privilegios, así como esconder la corrupción y continuar con su práctica.

Grupos de interés, incluidos partidos políticos, están dispuestos a minar, con los recursos que sean necesarios, al gobierno local.

Solamente que, como en la elección del 1 de julio sucedió, la sociedad y sectores cada vez mayores, reaccionan ante lo evidente, lo verificable.

La guerra sucia seguirá, financiada por intereses vigentes y en complicidad con grupos políticos, medios de comunicación y cuentas masivas de redes sociales.

La alternativa que la sociedad tiene, para impedir ser engañada, es buscar y verificar la información y no quedarse con lo que se promueve de manera masiva, con fuerte inyección de recursos. El juego político para tratar de rescatar lo inminentemente perdido, corrupción y privilegios, sabemos que seguirá en marcha y estamos dispuestos a dar la batalla desde el debate franco y la información permanente.