Política

Sentencia de Duarte o el escándalo ridículo

septiembre 28, 2018

Lo esperado, en el caso de Duarte, al fin se confirma, ahora, se propicia el escándalo que lleva al ridícula más espantoso ante una sentencia que de ninguna manera compensará el daño causado, sin embargo, la fiesta es grande porque, supuestamente se hizo justicia al pueblo veracruzano.

La sentencia dictada contra el exgobernador Javier Duarte de Ochoa es de acuerdo con los ordenamientos jurídicos establecidos, que en el fondo son buenos, pero que servido para la simulación y el engaño, por lo mismo, nadie debe llamarse a robado porque el plan es con maña y, como se dice, quien hace la ley, hace la trampa y eso queda plenamente acreditado.

Desde principio las cosas anunciaban que todo era un plan publicitario, tan es así que el hoy gobernador dos añero Miguel Ángel Yunez Linares,- le faltan escasos días para dejar el gobierno- a voz en cuyo amenazó que cimbraría a México con toda la información privilegiada de que disponía para, en su momento exhibir a quienes habían utilizado al novato gobernante Duarte que, con la complicidad del priismo nacional, había aplicado recursos para la campaña de Peña Nieto.

Existe un claro paralelismo entre el gobernador Duarte de Chihuahua, con el Duarte veracruzano, pues tan es así que en tanto en aquel caso la Procuraduría General de la República alegó la incompetencia de la autoridad estatal para juzgar al secretario adjunto de Manlio Fabio Beltrones porque los recursos desviados eran federales- mismo que hoy fue puesto en libertad- en nuestro caso, esa dependencia si actuó con mediana eficiencia, esto es, justicia selectiva pero beneficiosa para nuestro imputado.

Coincido con la Procuraduría general de la república que la competencia por desvíos de recursos federales es de la esfera federal y que su recuperación tiene que retornar a la federación de acuerdo con la ley de presupuesto y responsabilidad hacendaria, sin embargo, un extraño maridaje llevó a esta dependencia a recuperar bienes que Duarte adquirió y mediante acuerdos reparatorios con los involucrados de manera indebida, se entregaron , al gobernador Yunez, sin observar las disposiciones respectiva, es decir, el manoseo es elocuente en uno y otro caso.

Sin duda, podemos decir que al Duarte de Veracruz- aún con la mínima sentencia que se le dictó y que motiva burla y enojo-, se le está debiendo porque se violaron sus derechos constitucionales y si se somete al juicio , a la larga – caso de Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo y el ahora senador Gómez Urrutia- su detención se hubiera declarado ilegal al violarse los principios de presunción de inocencia y debido proceso , pero, sus abogados se fueron por el juicio abreviado que, al confesarse culpable, se le dicta la sentencia que purgará con tranquilidad y que, en fecha próxima, lo veremos, con ese cinismo de suyo característico, burlarse, ahora sí, porque podrá disfrutar de sus riquezas.

En verdad, causa pena ajena, ver cómo nos desgarramos las vestiduras y hacemos un gran escándalo, cuando deberíamos participar más y exigir que los delitos cometidos por los servidores públicos, por ejemplo, enriquecimientos ilícito, el peculado o desviar recursos de la nación sean considerado graves e imprescriptibles, pues hay muchos Duartes que de manera impune deambulan por las ciudades y que la sociedad los conoce que tienen una riqueza que jamás podrán justificar y por los menos explicar.

En la nueva etapa que vivirá la nación y ante la oportunidad histórica que ahora se tiene, queda el camino de revisar rigurosamente las leyes que se han aprobado a modo de la corrupción y la impunidad y que en los días porvenir, nadie quede sin castigo pues será la única manera de que baje la criminalidad ,que se apoya en el mal ejemplo que la corrupción del Estado mexicano exhibe todos los días.

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