Política

Ni idea

septiembre 19, 2018

Hace unos tres años una reputada revista inglesa abocada a asuntos económicos y políticos mundiales, The Economist, publicó una nota lapidaria sobre Enrique Peña Nieto. En medio del escándalo de su casa blanca en Las Lomas, la nota se titulaba "The Mexican Morass", el pantano mexicano, y daba cuenta de la clara falta de entendimiento del presidente sobre el problema en el que estaba medido. La elección de julio pasado se encargó de reexplicárselo con palitos y bolitas

Algo similar sucede en Veracruz, donde los funcionarios gubernamentales se empecinan en demostrar que no tienen idea dónde están parados, ni de la dimensión del enojo de la sociedad contra de ellos.

En medio del enfrentamiento de la administración con la sociedad civil, específicamente con las integrantes del colectivo Solecito, a quienes se les había prohibido llegar a las fosas clandestinas redescubiertas en Alvarado. El gobierno les ha permitido el acceso con varias limitantes, lo que les ha valido varias quejas frente a la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

En lo que puede suponerse un intento de reivindicación y mejoramiento de la imagen, el gobierno ha publicitado con relativa intensidad la liberación de una joven estudiante secuestrada días atrás.

El fiscal brindó generosamente información de cómo había sido rescatada por medio de un "operativo táctico". Luego aprovechó para difundir una fotografía con la joven en un automóvil momentos después del rescate. Penoso remedo legitimador utilizado también por su antecesor Luis Ángel Bravo.

Independientemente del nivel de comprensión gubernamental sobre la circunstancia de la sociedad que gobiernan, es claro que el aspecto del enojo y los motivos de éste les es completamente extraño. Simplemente no entienden que no entienden y, en el proceso de interacción con la sociedad, erran completamente y profundizan su atasco en el barro.

No sería extraño que el asunto creciera, por lo pronto en reclamos. Está por verse si con consecuencias legales.